​¿Tiene sentido TVN?

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Alfredo Barriga

La semana pasada se aprobaron los dineros para TVN. Ríos de tinta han corrido respecto de lo oportuno de esta “capitalización”, que para unos es simplemente tapar pérdidas, y para otros, apoyo a un proyecto de televisión pública. Unos y otros pasan por alto que el futuro de la televisión, como la hemos conocido hasta ahora, está en entredicho. Hoy los aparatos de televisión vienen conectados a banda ancha, pudiendo consumir directamente contenidos gratis desde YouTube o pagados desde Netflix, Amazon o Apple. Mismos contenidos que pueden ser accedidos desde un Smartphone, una Tablet o un PC conectado a Internet.


Los usuarios de televisión abierta están migrando en masa hacia estos otros medios. Hace rato que la publicidad en Internet superó a la publicidad en televisión abierta en el mercado de Estados Unidos, y todas las cifras muestran que en Chile va a suceder lo mismo. Las marcas que invierten en publicidad están siguiendo a los consumidores, y éstos se están yendo hacia generadores de contenidos no tradicionales, como los mencionados arriba.


A través de YouTube se tiene actualmente acceso a toda la cultura que se desee, gratis. Ópera y conciertos con los mejores cantantes y orquestas sinfónicas; documentales históricos y geográficos de la calidad del National Geographic (y en español); documentales de grandes galerías de arte (se puede hacer visitas virtuales al Louvre, el Prado y otros museos, incluso en 3D). Incluso la cultura propiamente chilena está presente y puede estarlo aún más. Un canal cultural de televisión abierta simplemente es un despropósito en el siglo digital. No tiene ninguna justificación.


Respecto de las audiencias infantiles… ¡hace rato que viven en YouTube! Pasan horas mirando sus dibujos animados favoritos o programas como los del chavo del 8, que está entero en ese medio. Incluso pueden ver canciones del grupo Mazapán o de Cachureos. Y en Netflix, Amazon o Apple hay contenido exclusivo para niños, en castellano e inglés, dentro del mismo pago mensual que incluye las series y películas para adultos.


La revolución digital llegó hace rato a los medios de comunicación abiertos como es la televisión, y la disrupción se está llevando a cabo irremediablemente, a una velocidad creciente. Incluso las empresas que dan servicios de TV cable lo tienen complicado, puesto que, gracias a la TV conectada a banda ancha, los productores de contenidos como HBO, Warner, Sony o Universal pueden llegar al consumidor final sin necesidad de un operador intermediario. El modelo de negocios de un pago fijo mensual por cientos de canales, de los cuales solo se consumen unos pocos va a dar paso a un pago mensual muy bajo por los canales que realmente interesan, sin necesidad de intermediarios.


En definitiva, una pésima medida, sin futuro. Si no hay un plan de acomodación de TVN a la nueva realidad, lo único que queda por hacer es cerrarla.


Alfredo Barriga Cifuentes

Ex Secretario ejecutivo de Desarrollo Digital

Autor “Futuro Presente: como la nueva revolución digital afectará mi vida”