​Litio, la fórmula E y eso que llaman “electromovilidad”

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Claudio Martinez USACH slid

Se acerca una fecha de la Formula E en Santiago de Chile. Por unos días la ciudad estará de fiesta y captará la atención mundial de los “tuercas” y de quienes, como yo, miramos con interés y curiosidad el alto nivel de rendimiento que han alcanzado los vehículos propulsados con electricidad.


La conversación en medios gira en torno al efecto sobre la ciudad así como de los montos involucrados en la organización, producción y publicidad del evento. “No entiendo por qué el Ministerio del Deporte tiene que aportar para este evento, cuando no hay deportistas chilenos que compitan en la Fórmula E”, critica el diputado Pedro Browne. Y ¿si alguno de los autos que participaran fueran hechos en Chile? ¿Sus baterías, producidas localmente con litio del salar de Atacama, diseñadas, construidas con investigación chilena? Hay mucho en juego en temas de electromovilidad a nivel mundial y Chile tiene el desafío de ser actor principal en la investigación, desarrollo e innovación en todo lo relacionado con la electromovilidad, y en ello, el rol y aporte de las universidades será fundamental.


La importancia del litio a nivel mundial es clara. No es casualidad que Antofagasta Minerals sea el principal auspiciador de la Fórmula E que se realizará por primera vez en Chile el próximo 3 de febrero. La minera adquirió los derechos del nombre para la prueba inaugural Antofagasta Minerals Santiago E-Prix 2018. La intención de la compañía es acelerar la integración de los vehículos eléctricos en el país.


No son los únicos. La “electromovilidad” ya es un tema presente y cada vez aparecen más publicaciones periodísticas y en revistas científicas con números de lo que significa este mercado tanto a nivel nacional como internacional. Hay una “Estrategia nacional para potenciar la electromovilidad en Chile”, iniciativa público-privada liderada por el Ministerio de Energía con metas muy ambiciosas: buscan que el 100% del transporte público y un 40% de los autos sean eléctricos en 2050. Solo serán alcanzables si involucramos a todos los actores relevantes y logramos cooperación entre nosotros.


¿Seremos los chilenos quienes seamos responsables de la construcción de dichos vehículos eléctricos en el futuro? O nuevamente exportaremos el litio, principal compuesto de sus baterías, el cobre, fundamental en la conductividad eléctrica y otras materias primas mientras el verdadero y significativo valor agregado se aporte en otros países. Chile tiene, en sus universidades, el potencial científico para crear conocimientos, tecnología e innovación de primer nivel para liderar la electromovilidad. Necesitamos liderazgo político, empresarial y universitario para que no repitamos la historia del salitre y del cobre.


En el programa de Sebastián Piñera no se detalla una política específica en relación al litio, pero si vale recordar que en uno de los debates previos a la segunda vuelta señaló que buscará transformar al país en una especie de “lithium valley”, que “no es lógico dejar ese material sin beneficiar a nadie” y que debía convertirse en una “industria pionera de Chile”. Esperamos que este interés se refleje en una política y una estrategia nacional, en el que desde diversos organismos, entre ellos las Universidades estatales y particularmente la Universidad de Santiago, participen dándole estructura a ese futuro que proyectan y llevarlo a la realidad desde la investigación, desarrollo e innovación.


Analizando el evento que será la fecha de la Formula E debe llamar la atención que en sus autos no se ve tecnología ni desarrollo chileno. Quizás algunos gramos de litio o de cobre salieron de Chile como materia prima. Aprovechemos esta oportunidad para hacer el punto e invitar a que no solo veamos esta actividad como una fiesta, sino que pensemos como cada empresa, cada institución pública, cada universidad y cada centro de investigación, pueden abrir las puertas a la colaboración y ponernos como meta el desarrollo de la electromovilidad como un objetivo de Estado.


Dr. Claudio Martínez

Vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación

Universidad de Santiago de Chile