PAN O CIRCO…

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Luis Riveros


Luis A. Riveros

Universidad de Chile




Todos los años se disfruta el magno evento denominado “Congreso del Futuro”, que trae a Chile a destacados exponentes de la ciencia, la tecnología y el nuevo conocimiento.


Una ocasión “prime” que se difunde además a las regiones del país, a modo de réplicas de las actividades académicas centrales.


Con el financiamiento del Congreso Nacional, esta iniciativa corresponde a una actividad de excepción a nivel de los países en desarrollo y se ha asentado ya como una propicia ocasión para ponernos al día sobre el progreso que se experimenta en el campo científico.


En gran medida, se trata de un espectáculo medialmente bien preparado y realizado, pero que, infortunadamente, poco tiene que ver con la realidad de nuestra investigación en el país.


En primer lugar, porque nuestro esfuerzo nacional en materia de investigación es débil y poco significativo: cuando el mundo al que queremos pertenecer emplea más de dos puntos de su PIB en investigación, y nuestro Chile solamente un escuálido 0.4 %, entonces se aprecia el enorme rezago en que está nuestro esfuerzo en materia tan importante.


Las universidades, por su parte, están ahora forzadas a reducir sistemáticamente el esfuerzo en materia de investigación y desarrollo, dado que tienen que financiar con sus propios recursos el otorgamiento de gratuidad a una proporción importante de estudiantes.


Asimismo, nuestros sistemas de becas y fondos concursables se encuentra en una crisis de sostenibilidad, además del escaso alcance de los fondos consultados.


Todo esto redunda en la nula capacidad de proveer oportunidades efectivas a los investigadores jóvenes así coartando el desarrollo en ese campo, aunque el país lo necesita firmemente para poder pasar siquiera al sueño de un desarrollo económico social y sustentable.


El Congreso del Futuro es la cara maquillada de una realidad que preferimos no mostrar, pero que tampoco deseamos abordar. Todo el resto, Ministerio de Ciencia incluido, será declaratorio y “políticamente correcto”, más seguirá prevaleciendo el circo antes que el necesario pan para el sustento de nuestra investigación.