“Somos muy chicos como para tener Directorio”

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Harald Ruckle



Harald Ruckle, Chartered Director del Institute of Directors UK



En los cursos y seminarios con empresas familiares suele surgir la pregunta: ¿A partir de qué tamaño se necesita un directorio?


Antes de contestar, una reflexión. ¿Los temas que trabaja un Directorio están presentes en todas las empresas, independiente de su tamaño, queramos o no queramos? ¿Quizás, hasta la empresa unipersonal se enfrente con las necesidades de perseguir una estrategia, tomar en cuenta los stakeholders, ponderar los riesgos y lograr objetivos?


Con una respuesta afirmativa, el contenido relevante en un buen directorio afecta a todas las empresas, por acción (consciente o inconsciente) y omisión. Justo el peligro de omitir, de “olvidar” algún aspecto crucial para la marcha de la compañía, es mitigado, se supone, al contar con un mix adecuado de directores.


También se observa en la práctica que todos los empresarios cuentan con un directorio de facto. A veces es la pareja, los amigos y familiares, asesores, incluso clientes, proveedores y hasta competidores. La sala de directorio es remplazada por la cocina, el asado, o un coctel gremial.


La pregunta cambia, si aceptamos los postulados anteriores. ¿En qué momento es beneficioso introducir cierta formalidad en las discusiones esenciales para el futuro? No es menor la decisión, ya que cumplir un protocolo directivo significa costos en tiempo y dinero. Sobre todo, y temido por muchos, es esperable (y deseable) que haya un cierto cuestionamiento al omni-poder del empresario.


¿Qué hacer? ¿Formaré un Directorio? Siga su intuición. Si Usted se hace la pregunta, significa muy probablemente que “ordenar las cosas” con un “Directorio Emergente” sea bueno para su empresa. Explicite sus lagunas y sus expectativas para sus futuros directores. Por el lado de la “burocracia”, defina los pasos graduales para ir aprendiendo, usted y sus flamantes nuevos directores. Es perfectamente legítimo empezar con pocos integrantes con voz pero sin voto, una especie de consiglieri, que inicialmente pueden ser de “su confianza”, es decir amigos, familiares, personas relacionadas con Usted.


Para que este primer paso no se convierta en un tecito, sino que tenga impacto contributivo y proyección futura, establezca su marco mínimo. Como inspiración, evalúe las siguientes recomendaciones.


Los integrantes, que sean no menos de tres, deben representar distintas aptitudes y actitudes, sin egos gigantes, pero tampoco yes-men. Pagarles una dieta, para poder exigirles. Listar los temas claves de la empresa y precisar la misión del directorio para los próximos doce meses. Transformar lo anterior en la agenda anual. Sesionar con una frecuencia regular, no necesariamente mensual. Crear el hábito de una tabla de la reunión consistente con la agenda anual, y el envió anterior de los informes vitales. Posteriormente disponer de un acta para recordar que se decidió.


Cuesta tomar este camino hacia un mejor Gobierno Corporativo. Las urgencias de la gestión diaria pueden hacer palidecer la importancia de un “Directorio Emergente”. Muchos emprendedores y empresarios seguirán en su rol de llanero solitario. Pero recuerde que una sola pregunta o un comentario de sentido común, pueden ayudarle a detectar un precipicio y a descubrir nuevas valles verdes.