El futuro de los océanos

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ANTONIO Horvath


Antonio Horvath Kiss

Senador por Aysén


Esta semana, en el marco del Congreso de Futuro, la bióloga marina y exploradora norteamericana, Sylvia Earle, dictó una extraordinaria charla sobre el presente y futuro de los océanos. Desde luego, compartimos de principio a fin su preocupación sobre el riesgo inminente que corren los mares. Sin embargo, mucho de lo que ella nos ha venido a decir, forma parte del trabajo que como país venimos haciendo hace tiempo. No obstante la verdadera clase magistral que nos ofreció Sylvia Earle, valga recordar que a través de nuestro trabajo parlamentario –así como el desarrollado en los últimos años por el Ejecutivo– hemos avanzado tomando consciencia del valor de los recursos naturales, de los bosques y nuestras aguas.


Earle sostiene que nuestro futuro está ligado a nuestro principal desafío: hacer la paz con la Tierra. Suscribo su tesis de que los seres humanos hemos tomado los activos de la Tierra o del mar; hemos utilizado los recursos naturales nada más que como recursos, como algo que se utiliza para crear cosas, para construir, como fuente alimentaria de humanos y animales, animales que luego consumimos, sin detenernos a evaluar el real costo para la humanidad. Es cierto, no nos hemos responsabilizado del todo y ahora estamos a merced de las consecuencias.


Tal como sostiene la bióloga marina, hemos quemado combustible fósil, calentando el planeta; acidificado el océano, haciendo que sus niveles aumenten; cambiando el clima. Hemos acabado con los bosques, y como si fuera poco, ahora estamos socavando la vida marina, todo esto en un plazo de cuatro mil millones de años. Lo bueno es que ahora sabemos que hay ciertos límites respecto a lo que podemos arrebatarle a la Tierra y a los océanos, que antes creíamos infinitos e inagotables, tal como sostiene Earle. Los microbios marinos son vitales para la vida humana, ellos capturan el dióxido de carbono y generan gran parte del oxígeno; del mismo modo como hacen los árboles, los mugos, todos responsables de la fotosíntesis.


No obstante reconocer la capacidad devastadora del ser humano sobre los ecosistemas, Sylvia Earle es optimista y asegura estar observando un cambio de consciencia a nivel mundial, sobre todo, en materia de protección animal; ella, junto a otros científicos que vinieron al Congreso Futuro, también estuvo en nuestra Patagonia, donde visitó parques y reservas naturales y pudo comprobar lo que se está haciendo para proteger especies nativas, como el puma y el huemul, en áreas protegidas creadas, entre otras, por la donación de miles de hectáreas por parte de la viuda de Douglas Tompkins.


Qué se puede hacer con los océanos, considerando que el 97% está siendo explotado, y solo el tres por ciento corresponde a zonas protegidas como hábitat de especies en riesgo de extinción. La respuesta está en manos de los gobiernos y de las personas. El objetivo de las Naciones Unidas es que en 2020 el 10% de los mares esté protegida, y el 30% para 2030. “Restaurar lo que hemos perdido para proteger lo que tenemos”, explicó Earle. Para su tranquilidad y la de los chilenos, nuestro país ha suscrito el compromiso de declarar el 46 por ciento de nuestro mar como área marina protegida.