Le pido justicia a los jueces que juzgan a mi iglesia

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Estrategia 41837 1

Mario Astorga De Valenzuela


Hay muchos chilenos que están molestos, incluso furiosos con la Iglesia Católica debido a su ocultamiento, y a veces su tardanza en reaccionar a los horribles e imperdonables casos de pedofilia. 


La Iglesia ha mostrado un excesivo amor fraternal hacia los victimarios y falta de caridad con algunas de las víctimas; sin embargo es un error garrafal meter a toda la Iglesia Católica Chilena en un mismo saco, y en medio de la ceguera que produce el ofuscamiento se olvide la historia reciente en que la Iglesia Católica ha hecho enormes contribuciones para construir el país que somos. 


A los jueces que juzgan a mi iglesia les pido que no se olviden que la Iglesia Católica de Chile, además de su rol pastoral ha liderado y contribuido a muchas transformaciones sociales relevantes de Chile entre muchísimas otras obras:


a) Inició, a través de entregar sus propias tierras a sus trabajadores, la Reforma Agraria y la apoyó sin cálculo político. Recuerden que en esa época, salvo pocas y honrosas excepciones, los campesinos vivían en condiciones infrahumanas y los dueños de fundos y sus familias tenían poder omnímodo sobre sus trabajadores y sus familias. La Reforma Agraria trajo dignidad humana a cientos de miles de campesinos.


b) Impulsó la Promoción Popular a través de la participación, especialmente de los más humildes, en Centros de Madre, Juntas de Vecinos, Cooperativas de Producción y de Ahorro, promoción de la participación en sindicatos, y fue activa en la formación de dirigentes estudiantiles en las universidades y colegios. A través de todas esas instancias nuestra débil democracia se fue fortaleciendo con ciudadanos más informados y empoderados.


c) Arriesgó todo su capital moral y político en defender los DDHH cuando la dictadura los estaba conculcando. Varios sacerdotes murieron y otros fueron exiliados por ese testimonio.


d) La Iglesia Católica Chilena ha estado constantemente al lado de los más pobres, los más vulnerables y los más marginados: La primera casa de acogida a los enfermos de SIDA, cientos de hogares de ancianos y hogares de menores, cientos de colegios en barrios vulnerables, la magnífica obra del Hogar de Cristo, de Un Techo para Chile y de Trabajo para un Hermano; la pastoral carcelaria, la pastoral de migraciones. Todas ellas inspiradas en el enorme amor que la iglesia sufriente siente por los más vulnerables de nuestra patria.


Solo les pido un juicio justo al Papa Francisco, quien como todos saben viene en dos calidades: como Jefe de un Estado que tiene varios miles de millones de “ciudadanos” repartidos por el mundo, y que recibe el tratamiento acorde a su rango; y como Jefe de la Iglesia Católica es el pastor de una institución espiritual que muchos definen no necesitar, pero que es importante para varios millones de chilenos y esos millones merecen respeto a la fe en que creen. No quiero convencer a nadie de mis creencias, solo pido respeto a ellas, por lo que aportan a la vida religiosa de millones de chilenos y por lo que han aportado al mejor país que hoy somos.