Raúl Ciudad: Éste NO ES el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación que Chile necesita

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Como ACTI hemos sido partidarios de crear esta institucionalidad. Pero en estos días, hemos visto con verdadera preocupación que el proyecto que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación podría ser aprobado este mes, casi sin modificaciones relevantes respecto del proyecto original; el que ya se encuentre en su segundo trámite legislativo en la Cámara de Diputados, y tiene suma urgencia para que se vote en estos días.


Como parte de la industria, no podemos dejar de comentar una vez más nuestra profunda inquietud por algunos aspectos que no están delineados como corresponde en dicho proyecto. Situaciones sobre las que hemos avisado con insistencia y que concuerda, absolutamente, con el “tirón de orejas” que, recientemente, la OCDE le hizo al país. En el informe del organismo internacional se dice que el crecimiento económico de Chile todavía es dependiente de los commodities, de sus recursos naturales, y que minería representa más de la mitad de las exportaciones chilenas. Allí se afirma también que restricciones en las demandas de cualquiera de los países importadores, significaría que se afecte toda la economía nacional.


Pues bien, como ACTI hemos dicho en reiteradas ocasiones que es hora de cambiar la matriz productiva del país, y que tenemos en nuestras manos todas las herramientas para hacerlo. Por ello, es que aplaudimos la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, porque era necesario para crear una institucionalidad y ordenar el ecosistema de investigación, desarrollo, innovación y emprendimiento para generar una economía del conocimiento. Pues es el minuto en que debemos hacer algo para aumentar la productividad del país (cercana a “cero” en los últimos diez años), y reducir la dependencia de nuestra economía de los comodities.


Esta institucionalidad es muy importante para el país. Sólo miremos nuestros números: tenemos un I D I estancado en el 0,38% del PIB, que es la esencia del avance hacia la economía del conocimiento. En término de competitividad, estamos en lugar 35, caímos de la posición 25 (WEF) en 5 años. Si hablamos de Innovación, ocupamos el lugar 50, aún cuando las Agendas digitales plantearon subir al lugar 34. El Crecimiento país: menor al 2% 2015, 2016 y 2017(p). La Banda Ancha: menos del 70% de penetración y hay que llegar al menos al 95%. La Inversión en TIC: Menos del 2% del PIB.


No nos queda tiempo. Y ya es hora de tomar conciencia que no podemos crear una Estrategia Nacional de Desarrollo en Chile, que no se base en una Estrategia Digital de Desarrollo I D , que es la base para impulsar los otros componentes del Plan de Desarrollo Nacional.


Claro y directo: Para que esta cartera realmente cumpla su objetivo, DEBE TENER LAS ATRIBUCIONES para llevar la Ciencia a la oferta de la economía del conocimiento a escala global. Y eliminar restricciones administrativas y legales a las universidades. Se debe cambiar los incentivos a los investigadores para estimular no solo la investigación básica sino también la aplicada. Permitir que los investigadores puedan ser parte de las empresas como socios. Redefinir la política de patentes, licencias y royalties de las universidades. Mejorar el patentamiento en Chile y la propiedad intelectual. Estimular fuertemente el emprendimiento en las universidades, incluirlo en las mallas curriculares para estudiantes y académicos. Generar la integración Universidad-Empresa y generar los puentes a través de los gremios como SOFOFA, CPC, ACTI, FEDIT, País Digital, CCS, Chiletech e integrante del Consejo de la Sociedad Civil de la Economía Digital, entre otros. Generar I D en las grandes empresas para mejorar la competitividad y productividad con las universidades, con los Centros de Excelencia o solos. Además, debe ser capaz de impulsar fuertemente el emprendimiento y apoyo al crecimiento de las MiPymes. La preparación del capital humano especializado también es parte importante para sostener lo que se quiere lograr.


Luego, en la propuesta actual se elimina el FONDECYT, programa que ha cumplido un rol fundamental en el ámbito que le compete, que ha funcionado muy bien y que ha permitido el desarrollo de la ciencia básica del país en los últimos 35 años. Como está ahora estipulado, el FONDECYT será reemplazado por un fondo que tiene el mismo nombre, pero cuya responsabilidad y atribuciones se otorgan a una persona (al Director de la Agencia Nacional de Investigación), en lugar de vez de mantener la conformación, atribuciones y responsabilidades de los Consejos creados en paralelo. Así, eliminan un programa que ha sido administrado exitosamente por los científicos, y que se reemplazará por un ente desconocido e incierto en su operación.


El buen uso de los fondos públicos asignados a FONDECYT, ha permitido que Chile por lejos los mejores indicadores científicos de la región, con 11 publicaciones científicas relevantes (SCI) por millón USD invertido en C&T. En cambio Argentina y Brasil tienen menos de 3 publicaciones científicas relevantes (SCI) por millón USD invertido.


Entonces, debemos tener en cuenta las consideraciones anteriores, para poder propiciar –por ejemplo- el crecimiento de la exportación de conocimiento, que generará divisas de alto valor para Chile y nos permitirá avanzar en desprendernos de los commodities.


Por lo tanto, necesitamos un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación que se haga cargo de estas acciones, que esté capacitado para poder generar una institucionalidad que permita construir una verdadera Estrategia Nacional de Desarrollo para planificar los pasos que llevarán a Chile al desarrollo en los próximos 10 o 20 años. De lo contrario, será una instancia desperdiciada y que no logrará integrar al mundo de las universidades y centros de investigación con los emprendedores, MiPymes y grandes empresas, que es la base para el crecimiento real del I D i y el desarrollo Digital del país.