Mauricio Daza Sobre el Juicio del Club de la República Contra Franco Parisi:"Finalmente se Hizo Justicia"

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El abogado Mauricio Daza se ha hecho conocido públicamente por su intervención en múltiples causas de alta connotación, tales como los casos Penta, SQM, Corpesca, Cascadas, entre otros. Dentro de esos procesos se encuentra la causa iniciada por el Club de la República en contra de Franco Parisi por la administración de los colegios La Fontaine y Las Américas, pertenecientes a la masonería, y en la que se perseguía una indemnización superior a los 700 millones de pesos. Si bien en primera instancia la juez árbitro Sonia Rojas falló a favor del demandante, mediante sentencia unánime de la Corte de Apelaciones de Santiago, la cual fue confirmada hace algunos días también de forma unánime por la Corte Suprema, se anuló la condena y se dejó sin efecto el arbitraje en todas sus partes. 


-¿Cómo recibe este fallo, después de tanto tiempo desde que se inició el proceso?


-Se trata sin duda de una enorme satisfacción profesional, ya que fue un proceso el cual siempre tuvimos cuesta arriba, además de ser muy controvertido desde el inicio. Concluir con fallos unánimes de la Corte de Apelaciones de Santiago y de la Corte Suprema, avalando nuestra tesis jurídica, sin duda que para nosotros es la mejor forma de terminar con esta causa. Pero por sobre todo, se trata de una forma de hacer justicia a Franco Parisi y a su familia, quienes fueron víctimas de ataques y hostigamiento producto de una imputación que no tenía ningún sustento real.


-Visto en perspectiva y después de haber terminado esta causa. ¿Por qué cree que la masonería, a través del Club de la República, decidió demandar a Franco Parisi?


-Creo que hay que ser justos, y no hablar en términos generales de “la masonería”. Mi hipótesis es que aquí hay un pequeño grupo de miembros de esa orden quienes estuvieron directa o indirectamente involucrados en la administración fallida de los colegios La Fontaine y Las Américas, y que trataron de lanzar una suerte de cortina de humo sobre sus propias actuaciones y responsabilidades. De esta forma, aparecieron frente a los demás miembros del Club de la República y ante la comunidad como víctimas de un inexistente fraude, desviando la atención de los actos que ellos mismos protagonizaron, incluso desde antes que los Parisi se involucraran en la gestión de estos establecimientos educacionales. 


-En todo caso llama la atención que durante la campaña presidencial de Franco Parisi, este caso fuera utilizado para atacar al candidato. ¿Cree que hubo una manipulación del proceso?


-Es público y notorio que cuando las encuestas le asignaban a Franco Parisi un alza importante, incluso por sobre Evelyn Matthei, se utilizaron como arma electoral las imputaciones que se estaban ventilando en esta causa. Sin embargo, es algo que finalmente los candidatos no pueden controlar, por lo que uno podría decir que está dentro de las reglas del juego político, por más repudiable que parezca. A pesar de todo esto, Parisi logró un 10% de los votos, lo cual no es poco para alguien que corrió sin el apoyo de ningún partido político, de forma completamente independiente, y con un discurso frontal en contra de los grandes grupos económicos, mucho antes que estallaran los casos de corrupción que expusieron los vínculos ilícitos entre dinero y política. 


-¿Cómo explica que el fallo de la juez árbitro Sonia Rojas le diera la razón al Club de la República en primera instancia, en un contexto en que las sentencias posteriores fueron tan contundentes a favor de ustedes? 


-La verdad que se trata del proceso arbitral más inverosímil que me ha tocado conocer. El arbitraje se pactó en un contrato, expresamente para conocer las diferencias relativas al cumplimento de esa convención, las cuales se pudieran producir entre las partes que lo suscribieron, y que son el Club de la República y la empresa Palermo Multimedia. Sin embargo, la juez árbitro terminó condenando a Franco Parisi por 700 millones de pesos a favor del Club de la República, acogiendo una insólita demanda por responsabilidad extracontractual iniciada en su contra. De hecho, mi representado no firmó el acuerdo de arbitraje ni el contrato de gestión de los colegios La Fontaine y Las Américas, cuyo incumplimiento también se reclamaba. Resultaban tan manifiestos y graves los numerosos vicios en que incurrió la juez árbitro, que lo único que correspondía jurídicamente era anular la sentencia arbitral, cosa que en definitiva ocurrió. 


-Usted habla de vicios en la tramitación del proceso y en la sentencia arbitral. ¿A que los atribuye?


-Resulta complejo atribuir intenciones. En general prefiero describir actos y señalar cuáles son sus efectos. En todo caso constituye un vicio grave y manifiesto cometido por la juez Sonia Rojas el haberse atribuido la competencia para juzgar hechos que claramente no formaban parte del objeto del arbitraje, además de someter al juicio arbitral a personas que nunca concurrieron con su voluntad al acto mediante el cual se pactó el arbitraje, y no obstante todo lo anterior, proceder a condenar sin ningún fundamento serio a personas que claramente debían estar ajenas al proceso, el cual sólo se podía relacionar a cuestiones de índole contractual entre quienes acordaron el arbitraje. 


-¿Fue en esta causa en la que se retuvo la devolución por gasto electoral de Franco Parisi? 


-Efectivamente. Al inicio de la causa, la juez árbitro congeló los dineros que le correspondían a Franco Parisi por devolución de gasto electoral, y que garantizaban el crédito que tomó con el Banco Estado para poder financiar su campaña; a pesar de que la ley establece expresamente que son dineros inembargables. Sólo ante nuestra insistencia, y la intervención del propio Banco del Estado, pudimos levantar la retención de esos dineros para que ese crédito se pagara. 


-¿Tuvieron alguna duda acerca del resultado final de este proceso, sobre todo considerando que enfrentaban en tribunales a una institución tan importante para la masonería, como lo es el Club de la República?


-A Franco mucha gente le decía permanentemente que era prácticamente imposible ganarle a la masonería en la Corte de Apelaciones, y menos en la Corte Suprema. La verdad que según mi experiencia, habiendo escuchado muchas veces esas mismas versiones en relación a la masonería, a la iglesia, y otros grupos de interés, se tratan sólo de mitos. En la actualidad es muy difícil sostener seriamente que los jueces fallan a partir de su membresía, cercanía o preferencia en relación a un determinado grupo. Además, cuando algún juez se siente inhabilitado, normalmente así lo expresa. Así que siempre traté de tranquilizar a mi representado diciéndole que no creyera en esas versiones, que esto se iba a resolver jurídicamente, y que en ese contexto teníamos un caso sólido. 


-Pero incluso considerando que se trataba de una causa que tuvo ribetes políticos importantes, ¿siempre tuvieron confianza en los tribunales de justicia?


-Si yo no tuviera confianza en los tribunales, no me dedicaría a litigar ante ellos. Además, esta confianza no pasa por obtener un resultado favorable en una causa especifica. Creo que el Poder Judicial es el que actúa con mayor transparencia, más allá de que uno esté o no de acuerdo con un fallo en particular. Obviamente existen diversas interpretaciones jurídicas sobre una infinidad de cuestiones, y también existen muchos grados de calidad y profundidad en los debates y las resoluciones que se adoptan en los distintos procesos judiciales que se siguen en nuestro país. Pero más allá de esto, habitualmente uno conoce cuál es el razonamiento que está detrás de cada decisión, y cuando estos son inconsistentes o sencillamente no se entregan de manera suficiente, contamos con un sistema de recursos que permiten su revisión por varios jueces. Es un nivel de debate y transparencia en la justificación de las decisiones que se adoptan, que sin duda no existe en el poder ejecutivo y legislativo. Esto, más allá que siempre existen errores y que todavía hay un gran espacio para mejorar. 


-¿Cree que el resultado final de este juicio le sirva de algo a la imagen de Franco Parisi?


-No lo sé, ya que siempre queda algún daño que resulta irreparable. Además, Franco Parisi decidió salir de la contingencia política para enfocarse en sus actividades académicas y empresariales. Sin embargo, se trata de un resultado que sin duda le servirá para dar vuelta la página de este ingrato conflicto, y seguir con la frente en alto todos sus proyectos venideros. Esto no es menor, si se considera que después de las elecciones en las que participó, se le cerraron todas las puestas profesionales y académicas en Chile, debiéndose ir a trabajar al extranjero. Esto nos debe llamar a reflexionar acerca de los costos que en nuestro país tiene que asumir quien se atreve a levantar una candidatura verdaderamente independiente a la Presidencia de la República, más allá del resultado electoral. En el caso de Parisi, ese precio ha sido enorme. Pero en este juicio, finalmente, se hizo justicia.