COLUMNISTA

El país que queremos y merecemos

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Antonio Horvath Kiss

Senador por Aysén


Al momento de redactar esta columna solo restan pocas horas para acudir a las urnas a decidir el nombre de la persona que gobernará nuestro país a partir de marzo de 2018; también queda un poco más de una semana para Navidad. Dos fechas muy significativas para quienes habitamos este hermoso país. Cualquiera de los dos candidatos que llegue a La Moneda, deberá asumir un desafío común: hacer que la prosperidad alcance para todos, y que ella se consiga en un clima de paz y armonía. ¿Por qué habría de ser tan difícil?


Desde el retorno a la democracia, Chile ha ido perfeccionando sus instituciones y sus diversos sistemas, garantizando a través de ellos los derechos sociales, políticos, económicos y culturales de sus ciudadanos. Ello ha sido –y debe seguir siendo– un logro colectivo donde nadie sobra.


A contar de marzo asumirá un nuevo Gobierno y un Parlamento renovado y con mayor cantidad de integrantes; ambos debiesen ocuparse de darle continuidad a los avances legislativos de los últimos cuatro años, como lo requiere, por ejemplo, el proyecto de Educación Superior –enviado a la Comisión de Educación del Senado–, cuyo propósito es garantizar el aumento de la gratuidad a largo plazo y modificar el sistema de admisión universitario; del mismo modo, es menester consolidar y llevar a cabo en el año 2020 la elección de gobernadores regionales en cada una de las 16 regiones, haciendo realidad el propósito primigenio de la regionalización: descentralizar el poder político y administrativo, entregando a cada territorio las riendas de su destino; también el nuevo Presidente de la República deberá concretar la creación del Servicio Nacional Forestal que reemplazará a la actual Conaf; iniciativa que tal como señaló el director ejecutivo de Conaf, Aarón Cavieres, “está en concordancia con la Política Forestal 2015-2035, elaborada por el Consejo de Política Forestal el año 2015, la que recoge las demandas de la sociedad en cuanto a preocuparse de temas relevantes, como el agua, el paisaje, los incendios forestales, la asociatividad, la conservación de la naturaleza y cambio climático, entre los más relevantes”.


Como hemos sostenido, Chile se ha comprometido a reforestar cinco millones de hectáreas que servirán para suplir las que cada año se pierden a causa de los incendios forestales, así también, el país articulará una Red de Parques Nacionales, entre Puerto Montt y el Cabo de Hornos, más las denominadas Áreas Marinas Protegidas. Cabe recordar que tenemos más de 83 mil 500 kilómetros de perímetro de costas; eso hace que Chile sea muy influyente, no solo en lo que se refiere a asegurar la biodiversidad, a recuperar los ecosistemas marinos, sino que también influir a través de este mecanismo en que otros países vía Chile jueguen un papel importante en lo que significa reducir los gases de efecto invernadero. Dentro de los compromisos que se alcanzaron en el IV Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas, celebrado en Viña del Mar, se encuentra el de convertir el 46% de la zona económica exclusiva de Chile en áreas marinas protegidas.


Por último, el nuevo Gobierno deberá asumir la responsabilidad de sostener una nueva matriz energética, utilizando las energías renovables no convencionales, las que se encuentran disponibles, como la energía eólica y la solar, toda vez que disponemos de los desiertos que concentran la mayor radiación del planeta. A todo ello deberá agregarse la concreción del proyecto de ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, el que ya fue despachado por la comisión de Medio Ambiente del Senado.

Aprovecho esta oportunidad para hacer llegar a todos nuestros fieles lectores, un afectuoso saludo navideño y los mejores deseos para el año que viene.