El verdadero “Conoce A Tu Cliente”

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Jay Gumbiner

En el sector de la banca e inversiones existe un concepto llamado “Conoce A Tu Cliente”, comúnmente denominado también “KYC”, acrónimo del inglés Know Your Customer, que forma parte de procedimientos e iniciativas para prevenir fraudes y actividades ilícitas en el sector mencionado.

Para ejemplificar: recibes en tu oficina a un cliente que te entrega una maleta con millones de dólares en efectivo casi todos los meses. Comienzas a hacerte preguntas y descubres, vía Facebook, que esa persona que se presenta en tu oficina tiene fotografías con Maduro en un evento social el fin de semana anterior compartiendo un vaso de whiskey, lo que implica que, probablemente, haya algo oculto en este asunto por lo que la transacción debería quedar marcada.

Creo que el concepto de KYC es importante en nuestras actividades cotidianas, no solo desde una perspectiva de fraude potencial, sino por ser capaces de saber lo que tu empresa debería ofrecerle a sus clientes. Si no sabes quién es tu cliente, no podrás tener éxito en el negocio. Esto puede parecer muy obvio y debes estar preguntándote: ¿Cómo una empresa no va a saber quién es su cliente? Bueno, te sorprenderías.

Recuerdo, hace muchos años atrás, una interacción en una conferencia de analistas para una compañía que mantendré en anonimato por ahora, pero que probablemente puedan adivinar fácilmente. No siento culpabilidad por compartir esta anécdota porque estoy seguro que el 100% de los ejecutivos que estaban en la sala ese día ya no trabajan para dicha empresa, que hoy pertenece a otra industria.

Pero volvamos a la conferencia. Había rumores en el mercado de que la compañía en cuestión iba a comunicar que Whatsapp estaría disponible para sus celulares. Sin embargo, no hicieron mención a Whatsapp en la presentación de su roadmap para anuncios o mejoras, por lo que durante la ronda de preguntas y respuestas, pregunté sobre la aplicación y por qué no habían mencionado noticias al respecto. La respuesta del ejecutivo que estaba a cargo de sus aplicaciones, me dejó perplejo.

El ejecutivo señaló que habían cancelado los planes que tenían para que Whatsapp estuviera disponible para sus celulares ya que, llevar a cabo este plan, generaría un gran problema con sus “clientes”. Yo estaba un poco confundido ya que Whatsapp se estaba volviendo muy popular para ese entonces, así que le pregunté qué tipo de clientes no querían Whatsapp en sus celulares. Él me respondió que se refería a “sus clientes”, a los “operadores de telecomunicaciones”.

¿¡Qué!? Incluso si eran efectivamente los operadores de telecomunicaciones quienes les estaban pagando de forma directa y a quienes les enviaban containers llenos con sus productos para que estos los vendieran en sus tiendas, la empresa no parecía entender que sus clientes reales eran las personas que elegían sus celulares o los de la competencia. Después de unos años, mucho más rápido de lo que se podía esperar, esta compañía desapareció del mercado. La verdad es que no me sorprendió luego de esta experiencia.

Si bien cuidar y escuchar las necesidades de los socios de canales, siempre será crítico para las compañías que tengan una route to market de múltiples niveles (el tipo de ruta más común en América Latina), es fundamental que las compañías no confundan las necesidades de su negocio con las necesidades de sus usuarios finales. Los clientes, al final, siempre tendrán la razón.

Hemos sido testigos de este axioma en empresas de taxis, lo hemos visto en tiendas departamentales históricamente relevantes y lo seguiremos viendo a medidaque las compañías se desaceleren y algunas desaparezcan. Es clave que siempre las empresas estén al tanto de las últimas necesidades de sus clientes, pero, primero, antes de intentar entenderlas, las compañías deben asegurarse de Conocer A Sus Clientes.


Jay Gumbiner 

Vicepresidente de Investigación en IDC Latinoamérica