La Tormenta Perfecta...de los medidores

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Enrique Goldfarb (columnista)

El revuelo con los medidores inteligentes ha sido digno de Ripley, como se decía antes. A un tema que nadie entiende bien, se le endilgaron los males de Satanás y resulta ser, casi, el culpable de todo. Desde un pequeño pago que ya se estaba haciendo, pasando por el mega aumento de 10,5% prometido para junio, hasta la caída en las encuestas de Sebastián Piñera.

Si a esto se suma el viaje de los hijos del presidente en la comitiva de China, se tienen los elementos de una crisis nacional como nunca antes se hubiera visto. Si se les cuentan a los venezolanos nuestros problemas, creerían que les estamos tomando el pelo.

Bromas aparte, es importante que nuestros gobernantes se tomen estas cosas en serio. En Chile, esto puede decidir el destino de una elección, como jamás lo harán los temas serios, como por ejemplo, si Chile está aislado o no en política internacional. O si el presidente consulta a los legisladores sus iniciativas de ley. El escándalo que han armado por la cancelación del viaje del presidente a Europa, por ejemplo, solamente le importa a un grupito chico que no transmitirá a las masas la gravedad que creen ver en estas decisiones.

En consecuencia, con los medidores, antes de decirles a los chilenos de sopetón que deberán comprarlos, piensen bien como actuar. Hagan una campaña previa de lo que los medidores pueden hacer, creen la necesidad, háganles ver cómo se beneficiarán, vean la forma como eso impacta en los bolsillos, denlo en cómodas cuotas de diez años si es necesario, o avisen que a las compañías eléctricas se le rebajará la rentabilidad, y en lugar de hacerlo en X háganlo en X menos delta y que con ese delta las empresas eléctricas carguen con el costo de los medidores, etc.

El problema es que la gente está convencida que el 10,5% de aumento que se viene en la luz, es lo que cuestan los medidores. Ignoran que un funcionario perezoso demoró cuatro meses en aplicar un decreto que permite dicha alza. Y se aplicó retroactivamente, haciendo que el aumento venga cuando la luz es más cara, en otoño-invierno, en lugar de hacerlo en pleno verano, cuando la luz es más barata. juntando peligrosamente la marea de los medidores con el costo de la luz. Más que calle, parece que a los gobernantes les falta viveza, como la de Arnold, cuando inesperadamente tiró el corner del Liverpool contra Barcelona, y le sepultó sus esperanzas de coronarse con la orejona.   


Enrique Goldfarb