BID aprueba recursos no reembolsables para ayudar a los países que reciben migrantes

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La Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha aprobado el uso de su Fondo Especial de Donaciones para apoyar operaciones que ayuden a los países a integrar inmigrantes en sus comunidades locales y contribuyan a su desarrollo.

La iniciativa surgió en respuesta a un aumento repentino en los flujos migratorios intrarregionales sin precedentes que impactan en los países de América Latina y el Caribe. La iniciativa permitirá la utilización de la facilidad de donaciones del Banco que, en combinación con operaciones de desarrollo económico y social, ayudará a los países receptores a ofrecer mejor acceso a salud, educación, vivienda, seguridad y otros servicios a las comunidades que se esfuerzan por integrar a los recién llegados.

La Asamblea completó hoy el proceso de votación para aprobar la iniciativa. Los Gobernadores, que típicamente son ministros de finanzas o presidentes de bancos centrales, constituyen el principal cuerpo de toma de decisiones que representa a los 48 estados miembros del Banco.

De acuerdo a la propuesta aprobada, el BID aportará US$100 millones de su Fondo, en tanto se espera que la comunidad de donantes aporte recursos adicionales. Estos fondos de donaciones serán combinados con operaciones de financiamiento del Banco por US$800 millones.

El Fondo Especial de Donaciones del BID fue creado en el 2007 para circunstancias especiales que puedan surgir en países o proyectos específicos. El Fondo ha apoyado inversiones en Haití hasta la fecha y ahora ha sido ampliado para los países receptores de flujos de migrantes repentinos y de gran volumen. Cabe destacar que esta ampliación no afectará los compromisos de apoyo a Haití asumidos por los Gobernadores del Banco en el pasado.

“América Latina ha dado la bienvenida a inmigrantes a lo largo de toda su historia y, sin duda alguna, muchas comunidades han desplegado gran generosidad y solidaridad, acogiendo a familias que muchas veces llegaban en condiciones desesperadas”, dijo Antoni Estevadeordal, el Asesor Especial del BID que coordina la iniciativa. “Con los años, los inmigrantes contribuyen a que las comunidades sean más prósperas y dinámicas. Pero si no se maneja correctamente el corto plazo, la llegada de tantos migrantes puede presionar los servicios públicos y los presupuestos fiscales, los mercados laborales como crear tensiones sociales e incluso políticas”.

“Esta iniciativa –agregó Estevadeordal– ayudará a los gobiernos nacionales y locales a implementar programas de desarrollo integral que faciliten la integración social de los inmigrantes en las comunidades para que puedan contribuir activamente al bienestar general. En síntesis, el Banco quiere ayudar a convertir un desafío en una gran oportunidad de desarrollo inclusivo para nuestra región”.


El impacto de los flujos migratorios


Las Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil ya están aportando ayuda humanitaria inmediata, canalizada principalmente a través de los gobiernos nacionales y locales. El BID trabajará junto a otras instituciones multilaterales para atender las necesidades de mediano y largo plazo tanto de los inmigrantes como de las comunidades que las reciben.

Desde 2015, unos 3,5 millones de migrantes de Venezuela han cruzado la frontera hacia otros países de la región, y la ONU estima que para fines de 2019 el número de venezolanos que viven en algún otro país de América Latina y el Caribe se elevará a 5,4 millones. Inicialmente, los venezolanos se desplazaban hacia naciones vecinas, pero la se han ido trasladando a otros países en busca de oportunidades. Sumado a ello, los flujos migratorios desde Haití, Nicaragua y los países del Triángulo Norte de Centroamérica también se están acelerado, poniendo presión sobre el suministro de servicios públicos y profundizando la crisis de migración intrarregional. Esta crisis demanda urgente atención.

A principios de año el BID creó un equipo especial y un grupo de trabajo intersectorial s para coordinar la respuesta del Banco junto a departamentos operativos que preparan operaciones y suministran otros recursos a los países. Los fondos de donaciones se utilizarán para acelerar el diseño, ensayo e implementación de proyectos que hacen frente a los desafíos planteados por migraciones repentinas transfronterizas de gran volumen a nivel local en varios sectores, incluyendo mejor acceso a la educación y los servicios de salud, como también a empleos formales, e infraestructura, como agua potable, saneamiento básico y vivienda.

Por su capacidad, conocimientos y presencia en los países de la región, el BID se encuentra bien posicionado para aportar una serie de herramientas operativas que aceleren el diseño, ensayo e implementación de soluciones.

Las tareas del BID incluirán también profundizar la investigación sobre las soluciones de desarrollo más eficaces, las necesidades de los migrantes y utilizará una plataforma en la que los responsables de la toma de decisiones políticas puedan compartir experiencias y mejores prácticas, dado que esta crisis sólo puede encararse adecuadamente si se adopta una perspectiva regional. Asimismo, se darán cursos de capacitación virtual y se facilitarán otros materiales para ayudar a mejorar las capacidades del sector público de ocuparse de la inclusión de los migrantes en las comunidades que los reciben.