Windows 10 cambiará el clásico diseño de ventanas en 2020

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Fluent Design es el nuevo esquema de diseño de Microsoft para su software; Edge Chromium cuenta con Fluent Design, pero el sistema operativo y sus aplicaciones tienen que ir adaptándose progresivamente y en mayor medida –porque algunos elementos ya están adaptados-. Y antes de tiempo, ya se ha filtrado que la compañía de Redmond está preparando un cambio destacable para las clásicas ventanas. Los bordes de las mismas pasarán por primera vez a ser redondeados, y ya hemos podido incluso ver cómo serán.

La compañía de Redmond está introduciendo Fluent Design en su sistema operativo Windows 10 y todos sus productos, pero a un ritmo realmente lento, al tiempo que se centra en nuevas funciones y características. Todas las aplicaciones de Windows, de la suite de ofimática Office, de Xbox y, en definitiva, de Microsoft, recibirán este cambio que se ha filtrado, que tiene que ver con Fluent Design y que modificará el clásico diseño de las ventanas. Que, como sabrás, es precisamente el motivo por el que el sistema operativo de Microsoft se llama Windows –traducido al castellano, Windows significa ‘ventanas’-.

Este nuevo diseño de interfaz que se ha filtrado, en el que las esquinas de las ventanas del sistema se puede ver que son redondeadas, corresponde a una versión previa de Windows 10 20H1; es decir, la primera gran actualización del sistema operativo que está programada para llegar a los usuarios a lo largo de la primera mitad del próximo año 2020. Concretamente, se espera que sea durante la primavera de 2020 cuando se lance la actualización, y el nuevo diseño no resulta extraño en absoluto, porque sigue las líneas de lo que ya ha mostrado la compañía de Redmond con sus primeras versiónes de Edge Chromium.

Aunque se trata de un cambio de diseño sin precedentes en el sistema operativo de Microsoft, en realidad, esta novedad de Fluent Design para Windows 10 recuerda ligeramente a Windows Vista. De hecho, el cambio ha sido acogido de mala gana en redes sociales por algunos usuarios por este mismo motivo. El problema, más que el parecido con respecto a Windows Vista, está en que Microsoft pueda centrarse en la interfaz de escritorio cuando, cada vez más, los usuarios demandan una interfaz basada en controles táctiles y no solo para ordenadores de sobremesa y ordenadores portátiles. Mientras tanto, la compañía de Redmond hace sus correspondientes pruebas con este nuevo esquema de diseño.