Reacciones frente a Isapres

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Enrique Goldfarb (columnista)

Frente a la muy buena ley de reforma de la salud presentada por el gobierno, la oposición, y lamentablemente, también intelectuales que no cumplen esa condición, han levantado críticas injustificadas.

Partiendo por las reacciones extremas, ellas coinciden en el carácter utópico que demandan de una ley de la salud, esto es que todos los problemas de salud, de todos, queden solucionados al mínimo costo, ojalá a ningún costo, cuando países mucho más ricos como EEUU no son capaces de resistir una dádiva tan totalizante como es el “Obamacare” en donde los privados más pudientes, y los que no lo son tanto, se hacen cargo de la salud de “todos “los demás.

La posición irrealista de estas críticas queda reflejada con las declaraciones del presidente de la comisión de salud del PPD, que las resumió así: que las isapres calcularán los costos que les demanda cubrir a los afiliados con la nueva ley, y que se los cobrarán. La pregunta obvia es ¿qué es lo que querría? ¿Que las isapres asumieran los costos? Olvidan que las isapres son aseguradoras, esto es, que, aparte de su capital, no tienen más dinero; cobran según la probabilidad de ocurrencia de las enfermedades con lo que cubren los pagos cuando las enfermedades ocurren efectivamente. Para que la Isapre sea sustentable, lo que recoge debe cubrir lo que cuestan las prestaciones. O sea, deben hacer lo que alega este presidente de la comisión de salud del PPD. Calcular los costos y cobrar en base a ellos.

Los cambios que contiene esta ley conllevan demandas que la gente ha venido haciendo por mucho tiempo. Que no se consideren las preexistencias para poderse cambiar de Isapre y que opere la competencia, el factor más efectivo para rebajar los precios y que no se produzcan ganancias abusivas, al revés de lo que se alega, que esta ley es un medio para llenar de dinero a las Isapres. Que no se discrimine por precios entre hombre y mujer, esto debido al factor maternidad. Se reconoce que los hombres tienen tanto que ver como las mujeres en lo que respecta a la maternidad.

Eso sí, la ley permite fijar los precios que las isapres estimen necesarios para cubrir sus costos, ya que una Isapre que recibe a un afiliado con una dolencia ya reconocida, tendrá que asumir sus costos como cosa cierta y no ya como una probabilidad. De ahí que los fondos de compensación de riesgo serán cruciales para solventar el mayor costo que significa la enfermedad cierta, ya que será como asegurar una casa contra incendio una vez que ya se quemó.

Se trata en el fondo de una solidaridad responsable, con lo que el gobierno se hace eco a que los servicios de salud son distintos a los de una manufactura, algo largamente anhelado por las corrientes progresistas, pero que fueron ignorados cuando fueron gobierno.


Enrique Goldfarb