El 1% más rico

|


Enrique Goldfarb (columnista)

El presidente del PPD, Heraldo Muñoz, al explicar su desazón por la decisión de la DC de legislar sobre la reforma tributaria, dijo que la reintegración favorecía al 1% más rico de la población. En consecuencia, era una medida abusiva y regresiva, contraria a los ideales políticos de su partido.

Al respecto, hay dos consideraciones. La primera es que no es efectivo que la gente de menores recursos no sea favorecida. Considerando que la semi integración produce que pymes, que en su defecto quedarían exentos del pago de impuestos, entran al cuestionable “honor” de ser contribuyentes activos, y así sucesivamente hasta comprender más de 600 mil contribuyentes que al ascender en la escala de ingresos, aunque cada vez en menor proporción, ve incrementada su tasa tributaria. Luego, al volver la integración completa, esta gente disminuye su tasa efectiva de impuestos.

La segunda consideración, es que hay una confusión en lo que significa ser rico para la gente rica. Sin ningún ánimo de mi parte de endulzarle la píldora a los poderosos, los ingresos del rico no son para consumir, como lo son para la gente de ingresos medios o bajos. Estos últimos gastan en comida y diversiones y otros similares casi el total de sus ingresos. El rico invierte la casi totalidad de lo que gana, y lo que consume, aunque sea mucho en plata, en proporción es ínfimo, ya que casi todo es inversión. Así que cuando se le aplican impuestos al rico, no lo perjudican en su bienestar diario, sino que éste disminuye lo que invierte, en lugares donde directa o indirectamente ganan sus ingresos las personas de ingresos menores.

Los dueños de medios de producción tendrán en el papel, muchos más ingresos que los demás. Y cuando el dueño del total de los medios de producción es el Estado, los políticos que lo administran tienen ingresos y forma de vida lujosa, similar a la de los narcos. Claro que, en este último caso, no hay espacio para nadie para criticar la abusiva situación de los privilegiados por el Estado.   


Enrique Goldfarb