Minvu, INE y CNDU presentan nuevo sistema para medir calidad de vida en las ciudades de Chile

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Construido mediante un acuerdo transversal entre el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, el Ministerio de Vivienda y el Instituto Nacional de Estadísticas, el Sistema de Indicadores y Estándares de Desarrollo Urbano (SIEDU) mide los atributos de calidad de vida para reducir las desigualdades y medir la efectividad de las acciones del Estado en materia de ciudad. Además de los indicadores, el CNDU propuso estándares, entendido como metas, que permiten medir las brechas existentes en las distintas comunas, dándole una medida objetiva a la desigualdad territorial entre comunas y ciudades.

Para Sergio Baeriswyl, presidente del CNDU, este es un hito sin precedentes en la historia de la medición de calidad de vida de los habitantes de Chile. “Por primera vez el INE va a incorporar dentro de su sistema de seguimiento de indicadores estadísticos, aspectos cualitativos sobre el desarrollo de las ciudades. Esto es un hito relevante porque la base estadística del INE es la que se utiliza para construir políticas públicas. Entonces, que se incorporen indicadores de calidad de vida es un avance enorme, un hito histórico en la evolución que han tenido las herramientas de desarrollo urbano de las ciudades”, explicó. Y destacó la visión del director del INE, Guillermo Pattillo, de llevar estos indicadores a estadísticas oficiales que estén a disposición de toda la ciudadanía.

El anuncio se enmarca en la conmemoración de los cinco años de la creación de la Política Nacional de Desarrollo Urbano, promulgada en 2014 y que identifica a la segregación urbana como el principal desafío de las ciudades chilenas. En ese sentido, el SIEDU permitirá monitorear el cumplimiento de los objetivos mandatados por esta Política.

“Los nuevos desafíos que enfrentan las ciudades como el adecuado uso de los espacios y la integración social fomentan el intercambio de miradas, y obligarnos a esto ha sido un rol relevante con el que ha cumplido el CNDU para tener mejores ciudades y hacer mejor uso de los espacios públicos. Además, nos ha hecho evaluar un cambio de nombre en el Ministerio de Vivienda para reflejar lo que está ocurriendo a nivel de sociedad, pensar en un Ministerio de Ciudad, Vivienda y Territorio” indicó el subsecretario del MINVU, Guillermo Rolando.

En tanto, la subdirectora Técnica del INE, Sandra Quijada, indicó que “el INE ha estado trabajando en una plataforma estadística que se mantenga en constante desarrollo, donde los datos pueden aplicarse a mapas con la ayuda de la geoestadística. Este proyecto del SIEDU nos ha permitido trabajar los datos a nivel de unidades territoriales más desagregadas, que a contar de hoy quedan disponibles para la ciudadanía en forma libre, y esperamos con ello contribuir con instrumentos que permitan desarrollos que avancen hacía una disminución de la segregación y también poder medir los efectos de las políticas públicas en las ciudades”.


Intengración social, tiempos de viaje y exposición a tsunamis 


Entre los datos más destacados se encuentran:

Integración social: cercanía entre familias de grupos socioeconómicos diversos. Se analizó la composición de las unidades vecinales comunales, midiendo el porcentaje de familias vulnerables al interior de cada una de ellas. El CNDU estableció como estándar que una unidad vecinal integrada socialmente debía contener mínimo 20% y máximo 60% de población vulnerable, correspondiente a los dos quintiles de menores ingresos. Por debajo de este estándar o sobre dicho estándar se dan condiciones para la segregación social, ya sea por una concentración de familias de bajos como de altos ingresos, respectivamente.

De las 71 comunas analizadas, en ninguna de ellas es posible señalar que el 100% de sus unidades vecinales cumplen con el estándar. Sin embargo, se identificaron cinco comunas en las que más del 80% de sus unidades vecinales cumplen con el estándar de proximidad residencial de grupos socioeconómicos distintos: La Cisterna, Maipú, Peñaflor, Independencia y Pirque.

Tiempos de viaje: menores tiempos de viaje impactan directamente en una mejor calidad de vida, sobre todo para el habitante urbano que se encuentra más expuesto a fenómenos como la congestión vial y la concentración de viajes en horas punta. Dado que la estructura de cada ciudad es distinta, se decidió medir el percentil 90 de los viajes –es decir, cuál es la duración como máximo del 90% de los viajes más largos– para cada ciudad. Como estándar, el CNDU propuso que 9/10 viajes tuvieran como duración a lo más de 60 minutos. 24 de 62 comunas cumplen con el estándar. Destacan las comunas de Iquique, San Carlos y Copiapó, cuyos viajes en promedio demoran entre 30 y 35 minutos; en el Gran Santiago destacan Quinta Normal y Santiago, con viajes promedio entre 45 y 50 minutos. En el otro extremo, se identificaron 7 comunas donde, en promedio, los viajes toman más de una hora y media: Arica, Renca, Lo Barnechea, Chillán, Buin, Colina y Peñaflor.

Población expuesta a tsunamis: la medición da cuenta que prácticamente la totalidad de las ciudades emplazadas en el borde costero chileno presentan altos grados de vulnerabilidad y exposición al riesgo, a partir de las cartas de inundación por tsunami elaboradas por el SHOA y la población levantada por el Censo 2017 del INE. Se identificaron nueve comunas en las que más del 10% de su población está expuesta a tsunamis: Talcahuano (42,7%), Iquique (29,4%), Arica (21,8%), Penco (16,3%), Hualpén (14,6%), Cartagena (14,6%), Lota (13,3%), Constitución (11,8%) y Viña del Mar (10,5%). En la presente medición fueron analizadas 22 comunas en las que viven 2.994.834 habitantes: se identificó que 296.531 habitantes se encuentran expuestos a tsunami.