Uber y la economía colaborativa

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Alfredo barriga (columnista)

La “Ley Uber” pasó su último trámite legislativo (aunque no el final) sin votos en contra y solo una abstención.

Es una lástima que la clase política no haya aprovechado la oportunidad para entender lo que es la economía colaborativa. Se considera a Uber una empresa de transporte privado, de igual forma que en su momento se considerará a AirBnB como una empresa hotelera o a Ali Express como un retail. La realidad es que se trata de una nueva actividad económica. Son “ecosistemas”.

Los ecosistemas no “hacen” algo, sino que “consiguen que se haga”. De forma más satisfactoria, económica y eficiente para el consumidor. Ali Express no compra, no almacena, no vende (eso lo hace el fabricante chino) ni despacha. Pero permite que todo ello se lleve a cabo dentro de una plataforma digital, donde “pega” la cadena de valor completa, llevando a cabo el cobro de la transacción desde el cliente para pasarlo al proveedor y cobrar un porcentaje. Uber hace lo mismo respecto del transporte privado, y AirBnB lo hace respecto de alojamiento. Son formas mejores de resolver las necesidades de los consumidores, de las empresas, de las organizaciones e incluso de los gobiernos. Recientemente el gobierno de Brasil adoptó Uber como solución de transporte dentro del Estado, reduciendo costos de flota propia y de choferes.

Los ecosistemas consiguen que toda la cadena de valor colabore, y ganen todos en el proceso (win/win), superando el anterior paradigma de una cadena de negocios de suma cero, que enfrenta a proveedores, distribuidores y clientes. El mercado bursátil así lo ha entendido, valorando esas tres empresas muy por encima de cualquiera de las que hacen lo mismo bajo los paradigmas del siglo 20.

Se ha resuelto el problema de los taxistas, pero se ha perjudicado la economía colaborativa, se han puesto en peligro más de 150.000 fuentes de trabajo al sentar un precedente para los restantes ecosistemas, y se ha retardado la incorporación de Chile a la economía digital. Esto último, por cierto, no es responsabilidad del Ministerio de Transportes, sino de una falta de visión de futuro de la élite política chilena. Aún se puede cambiar.


Alfredo Barriga Cifuentes

Ex Secretario Ejecutivo de Desarrollo Digital

Profesor de Innovación en Logística, UDP

Autor de “Futuro Presente: como la nueva revolución digital afectará mi vida”, publicado en Amazon