FAO lanzó una nueva estrategia centrada en los núcleos más duros de pobreza y hambre en A. Latina y el Caribe

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Existen lugares donde la pobreza y el hambre son ley. Se trata de territorios que concentran los núcleos más duros de miseria en la América Latina y el Caribe, y que no logran prosperar a pesar del avance de los países.

Para apoyar a estos territorios que se han quedado atrás, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lanzó ayer la estrategia 100 Territorios Libres de Pobreza y de Hambre.

100 Territorios trabajará con los gobiernos para identificar los lugares críticos que requieren las intervenciones más urgentes y crear soluciones a su medida.

En esa perspectiva, la agencia de Naciones Unidas buscará avanzar, en una primera etapa, de la mano con los gobiernos de Colombia, Guatemala, Honduras, Salvador y República Dominicana.

En el caso de Chile –donde 100 Territorios trabajaría en una segunda etapa– la zona que la FAO propondrá al gobierno como un lugar para realizar un trabajo multisectorial será la región de La Araucanía.

“Aun en los países exitosos en la reducción de la pobreza existen territorios que se están quedando atrás. En Chile, por ejemplo, un país extremadamente exitoso en la reducción de la pobreza, La Araucanía tiene poblaciones que viven en condiciones de pobreza muy superiores al promedio nacional”, dijo Berdegué.

Según explicó Berdegué, en muchos de los territorios rezagados de la región se han aplicado soluciones y políticas equivocadas. “Las soluciones que sirven en las zonas próximas a las ciudades, donde hay oportunidades laborales y donde los problemas ambientales son menores, no sirven de la misma manera cuando nos vamos al nordeste de Brasil o a la sierra en Los Andes en Perú, o a los territorios afectados por el conflicto en Colombia. Lo que funciona en el resto de Chile no ha funcionado igual de bien en La Araucanía”, añadió.

Con un horizonte de diez años, 100 Territorios trabajará con los Gobiernos para crear una coalición de actores provenientes de la sociedad civil, el mundo privado, la academia y la cooperación internacional para dar reconocimiento político real para estos lugares, desarrollando soluciones prácticas, innovadoras y apropiadas que amplíen las oportunidades económicas de los sujetos que habitan las zonas olvidadas.


Lugares detenidos en el tiempo


La Comisión Económica para América Latina y la FAO han identificado cerca de dos mil municipios en catorce países de la región, que agrupan a más de 40 millones de personas que viven en condiciones de pobreza extrema e inseguridad alimentaria.

La mitad de estas personas (20,9 millones) vive en el campo, y el resto en pueblos y pequeñas ciudades. Casi uno de cada cinco son indígenas o afrodescendientes, y uno de cada cinco hogares tiene jefatura femenina.

“En pleno Siglo XXI, la mitad de los habitantes de las zonas rurales de América Latina viven en condición de pobreza. Peor aún, uno de cada cinco vive en extrema pobreza, lo que quiere decir que no tienen qué comer”, lamentó Julio Berdegué, Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.


Migración, cambio climático y economías ilegales


La identificación de los territorios más vulnerables no sólo ha considerado la pobreza y el hambre sino también los fenómenos migratorios que afectan a miles de familias que huyen de sus hogares y territorios, y el impacto del cambio climático y de las economías ilegales, que profundizan la pobreza, el hambre y la migración.

Para la FAO, la clave está en mejorar sustancialmente la calidad de las políticas y los programas dedicados a estos territorios olvidados. Para lograrlo, 100 Territorios trabajará con los gobiernos locales y nacionales para implementar las políticas públicas de manera más eficiente, transparente, novedosa y apropiada a las circunstancias de cada uno de estos lugares rezagados.

“También debemos acercar a los habitantes de estos territorios a los mercados, pero sobre todo se necesita una gran participación social, que reconozca el valor de estas personas, que han sido capaces de sobrevivir y adaptarse a las peores condiciones imaginables y que tienen una gran resiliencia e inteligencia social”, dijo Berdegué.