Matemática y hoyos negros

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Ricardo Castro (Columnista)

La euforia de toda la comunidad científica internacional por la fotografía del hoyo negro súper masivo en el centro de la galaxia Messier 87 logró contagiar, como pocas veces, al gran público y un aspecto que parece tan oscuro como el propio hoyo negro: la matemática, fue uno de los elementos más importantes detrás de este logro.

Al respecto, cabe señalar al menos dos aspectos; el primero tiene que ver con los modelos matemáticos usados para el estudio teórico de los hoyos negros, destacando que la predicción hecha por Albert Einstein en 1915 no es producto de la adivinación, ni si quiera de la intuición, sino de la solución de una ecuación en el marco de la Teoría de la Relatividad General. Es necesario señalar, en este punto, la forma en que la matemática ayuda a anticipar resultados, muchas veces imposibles de verificación experimental en su momento.

Gran parte del conocimiento que los astrónomos poseen sobre los hoyos negros, son el resultado del estudio matemático teórico más que de datos observacionales. El segundo aspecto relativo a la histórica foto, es la matemática involucrada en la construcción del algoritmo de procesamiento. La Dra. Katie Bouman y todo el equipo al que pertenece, requirió una dosis, no menor, de sustento matemático para poder sincronizar, procesar y analizar los datos provenientes de los ocho radiotelescopios distribuidos en el mundo.

En resumen, la gran proeza que significó la obtención de la primera foto de un hoyo negro, fue posible gracias al trabajo mancomunado de toda una comunidad científica internacional, de la suma de diversos talentos, y de los saberes de distintas disciplinas en donde la matemática jugó un rol destacado.


Dr. Ricardo Castro Santis,

Académico del Departamento de Matemática UTEM.