Por qué PROSUR molesta a la extrema izquierda?

|


Rodrigo Barcia (columnista)

En estos días hemos visto como los presidentes de Colombia y Chile han logrado unificar a una importante cantidad de países para la formación de un Nuevo Foro o Acuerdo Suramericano, denominado PROSUR. Este foro se ha levantado como una continuación del Foro de Lima, por lo que se ha centrado, como lo han señalado sin eufemismos los presidentes Duque y Piñera, en derrocar la dictadura narco-izquierdista de Venezuela. Como un objetivo más permanente estará el progreso económico de la región, y la defensa de la democracia y los derechos humanos. Un segundo objetivo es reemplazar a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que estaba centrada en políticas igualitarias propias de los regímenes de populismo de izquierda, afortunadamente casi extintos en la región. Los miembros de UNASUR hoy han quedado reducidos prácticamente a cuatro países: Bolivia, Guyana, Surinam, Uruguay y Venezuela. La UNASUR lleva desde febrero de 2017 sin secretario general, Ecuador ha solicitado la devolución de la sede el organismo en Quito, por lo que se puede entender que es una organización que ha fracasado.

En palabras del presidente Duque, a principios de año, PROSUR sería «un mecanismo de coordinación suramericana de políticas públicas, en defensa de la democracia, la independencia de poderes, la economía de mercados, la agenda social, con sostenibilidad y con debida aplicación». Naturalmente el que en Chile se den cita la mayoría de los mandatarios de los países de la región, y que lo hagan para constituir una organización internacional, es un gran logro del Presidente Piñera. Ante lo cual cabe preguntarnos si es legítima la oposición a la creación de este foro, que se está justificada por la visita de uno de los presidentes que promueven el mentado foro, el Presidente de Brasil, Jail Bolsonaro. Lo primero que es curioso es que los que se oponen al foro en realidad ocupan a Bolsonaro como una excusa, por cuanto, dada su posición respecto de la dictadura venezolana, claramente no estamos ante defensores de los derechos humanos, ni la democracia, sino más bien frente a justificadores de violación de derechos humanos. Además, el atraer a la derecha Latinoamericana más dura, como la que representa Bolsonaro, a un foro que defiende la democracia en realidad parece una excelente iniciativa. El que el Presidente Bolsonaro se sienta perteneciente a un foro de países, que respetan la democracia y los derechos fundamentales, es una garantía que no se alejará de esas directrices, como lo hicieron los populistas de izquierda durante estas últimas dos décadas. ¿No será que la oposición del Frente Amplio, el Partido Comunista, y otros líderes de izquierda más que a Bolsonaro, es a los objetivos del nuevo foro internacional, que son: progreso económico, derechos humanos y democracia?


Rodrigo Barcia Lehmann.

Profesor Investigador de la Universidad Finis Terrae, Doctor en Derecho y magister en Economía.