Reforma Tributaria y Economía Digital

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Alfredo barriga (columnista)

Ya he escrito sobre esto en anteriores columnas en este medio, pero debo hacerlo una vez más frente a la reforma tributaria que se va a discutir este año.

La tributación de la economía digital debe fortalecerla, no debilitarla. Nadie discute a estas alturas que esta será la economía prevalente en un futuro muy cercano. Por ello se debe comprender mucho mejor en qué consiste. Una política fiscal que debilite la economía digital empobrece al país, y con ello se resiente también el fisco. Por eso, plantear una política fiscal focalizada solo en la recaudación es miope. A corto plazo puede que se consiga el objetivo, pero se está minando la base imponible futura del país, sin la cual no hay política fiscal que se sostenga. Es la economía digital la que creará los nuevos puestos de trabajo y generará el crecimiento económico adicional que el país necesita. Cualquiera sea el Gobierno, se enfrentará a la misma disyuntiva.

La economía digital es por naturaleza globalizada y virtual. Por lo tanto, más que buscar cómo sacarles dinero a los choferes de Uber y a las rentas de Uber sería más rentable para Chile atraer a Uber a instalarse aquí, mediante una estrategia fiscal explícita – como la que tienen en Holanda o Irlanda. Atraer empresas de este tipo atrae también puestos de trabajo de mayor calificación con sueldos más altos, que mejoran la recaudación por Impuesto a la Renta de las personas, además del impuesto a la renta de la empresa que se instala. Atraer a estas empresas es parte de la competencia entre países. Y como los mercados ya no son locales sino globales, los impuestos indirectos pasan a ser clave en la competitividad del país. Mientras más altos, menos competitivo el país, y más mercado se llevarán otros países con impuestos más bajos.

El análisis de la recaudación debe cambiar hacia una visión holística y de futuro. Hoy es estratificada e inmóvil. Asume que las actividades económicas que hay seguirán existiendo en el futuro, con exactamente los mismos modelos de negocios que en la actualidad, generando las mismas rentas y por lo tanto los mismos ingresos fiscales. Eso es un error de base, que puede costarle al país muy caro. Los modelos de negocios cambiarán aún más de lo que están cambiando; los ingresos de las personas cada vez vendrán más del ejercicio libre de la profesión en cualquier lugar del mundo desde cualquier lugar del mundo; las empresas podrán crear filiales (con RUT y todo) y mover capitales a costos marginales. El fisco en la economía digital se deberá reinventar.

Ya que se está acometiendo una reforma tributaria de la reforma tributaria que se hizo el año 2014, sería recomendable por lo tanto pensar en la política fiscal que requiere una economía digital plenamente integrada a la economía del país, en vez de hacerlo sobre el fenómeno aún marginal, aunque exponencialmente creciente, que existe hoy. 


Alfredo Barriga Cifuentes

Consultor en Estrategia de Transformación Digital

Profesor UDP

Autor de “Futuro Presente: cómo la nueva revolución digital afectará mi vida”, publicado en Amazon.com