Cepal: pobreza en A. Latina se mantuvo estable en 2017 pero aumentó la pobreza extrema

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Pobreza

De acuerdo al informe “Panorama Social de América Latina”, desarollado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), “la desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades latinoamericanas y caribeñas que se ha mantenido y reproducido incluso en períodos de crecimiento y prosperidad económica. Aunque hubo avances importantes en los últimos 15 años, América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo, por sobre el África Subsahariana (la segunda región más desigual), y presenta un índice de Gini promedio casi un tercio superior al de Europa y Asia Central.”

El organismo, dependiente de la ONU, indica que “la desigualdad de ingresos entre los hogares y las personas se ha reducido apreciablemente en la región desde principios de la década de 2000. El promedio simple de los índices de Gini de 18 países de América Latina bajó de 0,543 en 2002 a 0,466 en 2017. Sin embargo, el ritmo de reducción se enlenteció en los años recientes: entre 2002 y 2008 la disminución anual promedio del índice fue del 1,3%; entre 2008 y 2014, del 0,8%, y entre 2014 y 2017, del 0,3%.”

La disminución de la desigualdad de ingresos entre 2014 y 2017 se explica, como en períodos anteriores, por el hecho de que el ingreso medio del primer quintil creció proporcionalmente más que el del quinto quintil, o al menos decreció en menor medida.

La Cepal menciona que “los factores que determinan los incrementos o deterioros de los ingresos en los grupos de menores y mayores recursos en el período difieren de un país a otro. Aunque en algunos la variación de los ingresos responde en gran medida a los cambios en la distribución de los ingresos laborales (que representan en promedio un 72% de los ingresos totales de los hogares), las pensiones y transferencias también cumplieron un papel significativo, particularmente en el caso de los estratos de menores ingresos.”

Precisó que “esto muestra la importancia de las redes de protección social que se ampliaron y fortalecieron en América Latina a partir de comienzos de la década de 2000 para contener deterioros distributivos y, en los años más recientes, para evitar mayores retrocesos en la lucha contra la pobreza. Entre esos instrumentos destacan las transferencias monetarias y las pensiones no contributivas dirigidas a las familias de menores recursos, las que, en algunos casos, son complementadas por las remesas de trabajadores migrantes.”


Características Sociodemográficas


El reporte apunta que la tasa de pobreza de la población que reside en las áreas rurales es alrededor de 20 puntos porcentuales mayor que la de las áreas urbanas. Aun cuando la medición de la pobreza se realiza a nivel de los hogares, tanto la pobreza como la pobreza extrema tienen una mayor incidencia entre las mujeres que entre los hombres (en el caso de las personas de entre 20 y 59 años).

Otro rasgo generalizado es que la incidencia de la pobreza es mayor cuanto menor es la edad de las personas. La tasa de pobreza de los niños, niñas y adolescentes de hasta 14 años es 19 puntos porcentuales más alta que la de las personas de entre 35 y 44 años, y 31 puntos porcentuales más alta que la de las personas de 65 años y más. La condición étnica también presenta una asociación clara con la incidencia de la pobreza. Según datos de nueve países en que las encuestas de hogares permiten la autoidentificación de las personas indígenas, la tasa de pobreza en ese grupo casi duplica la de las personas no indígenas ni afrodescendientes. Finalmente, la condición de actividad de las personas es también un factor altamente relacionado con la condición de pobreza, precisó la entidad.

“En resumen, la reducción de la pobreza extrema y de la pobreza continúa siendo un desafío clave para los países de América Latina en un contexto de cambios sociales, políticos y económicos. Aunque la región logró importantes avances entre la década pasada y mediados de la presente, desde 2015 se han registrado retrocesos, particularmente en lo referente a la pobreza extrema. El magro desempeño de la región en los años recientes, sumado al débil ciclo económico, constituyen un llamado a desarrollar y fortalecer las políticas públicas de protección social y en el ámbito del mercado de trabajo, abarcando fundamentalmente medidas de inclusión social y laboral, y políticas redistributivas en materia de ingresos. Es necesario redoblar esfuerzos para avanzar en la promoción de empleos de calidad y en la construcción y expansión de sistemas de protección social integrales y efectivos, que fortalezcan la capacidad de contar con los recursos necesarios para una vida digna del conjunto de la población”, remarca el informe.


Extrema pobreza sube


Después de 12 años en que las tasas de pobreza y pobreza extrema de la región se redujeron considerablemente, en 2015 y 2016 se registraron incrementos sucesivos de ambas tasas. Las cifras de 2017 muestran un incremento adicional de la pobreza extrema, mientras que la tasa de pobreza no presentó variaciones respecto del valor registrado en el año anterior. Para 2018 se espera que el crecimiento del PIB contribuya a una ligera reducción de la tasa de pobreza y una mantención de la tasa de pobreza extrema.

El incremento del número de personas pobres en la región registrado en 2017 fue resultado de variaciones contrapuestas observadas o proyectadas en los países. Según las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de los 12 países con información disponible hasta 2017, en 6 la pobreza disminuyó más de 1 punto porcentual, al mismo tiempo que en un país se incrementó. En otros dos países, para los que no se dispone de encuestas de hogares de 2017, los niveles de pobreza se habrían incrementado, dadas las variaciones observadas en el producto por habitante.


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