ICR Chile ratifica ratings y tendencia de CSAV

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CSAV

ICR Chile ratificó ratings (BBB-) y la tendencia (estable) de los bonos y solvencia de la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV). De acuerdo a la agencia clasificadora, lo anterior “se sustenta por la buena posición de mercado que mantiene en sus segmentos de negocio, ocupando el quinto lugar entre las compañías de transporte de contenedores a nivel mundial (a través de su participación en Hapag-Lloyd), y alcanzando una participación aproximada de 20% en el transporte de vehículos dentro de los mercados de Chile y Perú.”

Constató que Vapores “presenta una buena diversificación, destacando como principales negocios el de portacontenedores y el de transporte de vehículos. La empresa ha seguido una estrategia de focalización en segmentos específicos, lo que ha implicado el cierre de negocios como el de transporte de carga refrigerada en naves especializadas (reefer), el transporte de carga a granel, tanto sólidos como líquidos, y recientemente el de transporte logístico y de freight forwarding. La estrategia anterior ha permitido a CSAV generar ventajas competitivas suficientes para enfrentar el alto nivel de competencia característico de la industria.”

Asimismo, subrayó “el limitado control que tiene la compañía sobre variables macroeconómicas que impactan costos relevantes como el combustible y el arriendo de naves, lo que explica la inestabilidad en la generación de márgenes. No obstante, para mitigar en parte este factor, Vapores utiliza la indexación de tarifas de transporte a la variación del precio del petróleo, y además mantiene contratos de arriendo de naves calzados con sus necesidades de transporte para el mediano y largo plazo.”

En tanto, apuntó la clasificación de riesgo se ve impactada negativamente “por la baja fortaleza financiera de la compañía, debido principalmente a sus niveles de deuda respecto a la capacidad de generación de flujos. Lo anterior se evidencia en indicadores de cobertura, que, pese a su mejora durante los primeros nueve meses de 2018, aún se mantienen en niveles débiles.”

Así, la cobertura de gastos financieros netos pasó desde 0,57 veces a diciembre de 2017 hasta 0,79 veces a septiembre de 2018, mientras que el indicador de deuda financiera neta sobre EBITDA se redujo desde 20,81 veces a diciembre de 2017 hasta 18,11 veces a septiembre de 2018.

Cabe mencionar que dichos indicadores no consideran flujos procedentes desde Hapag-Lloyd, la que durante 2018 realizó un pago de dividendos por US$ 30,2 millones a Vapores.

Según ICR Chile, “la evolución de los indicadores de cobertura va en línea con las bajas variaciones que han mostrado los indicadores de endeudamiento durante los últimos períodos. La generación de flujos por parte de Vapores aún presenta una alta volatilidad, lo que ha dificultado reducir las pérdidas acumuladas que la compañía mantiene, transformándose en un factor clave para categorizar la fortaleza financiera de la compañía en un nivel bajo.”

A septiembre de 2018, la compañía reportó ingresos por US$ 69 millones (-15,9% respecto a septiembre de 2017), y un EBITDA de US$ 4,9 millones (+46,9% respecto a septiembre de 2017). El resultado del ejercicio, en tanto, aumentó significativamente desde una pérdida por US$ 199,4 millones a septiembre de 2017 hasta una utilidad de US$ 5,4 millones a septiembre de 2018, variación que representa principalmente factores no operacionales, como la pérdida por dilución registrada en 2017 tras la fusión entre Hapag-Lloyd y United Arab Shipping (US$ 167,2 millones), y el menor gasto por impuesto diferido dada la depreciación experimentada por el Euro.


Podrían haber modificaciones


Con todo, la clasificadora señaló que el rating de Vapores podría variar positivamente “en caso de evidenciar un fortalecimiento significativo de los flujos procedentes de la operación directa de la compañía, de la operación de su afiliada Hapag-Lloyd, o de pagos de dividendos recurrentes desde ésta última. Por otra parte, si la compañía deteriora significativamente sus indicadores de endeudamiento al tomar mayores niveles de deuda, la clasificación de riesgo de la compañía podría sufrir una modificación a la baja.”

El reporte concluye indicando que “en la industria de transporte marítimo durante 2019, será la preparación de las compañías para dar cumplimiento a la regulación IMO 2020 sobre emisión de óxidos de azufre a la atmósfera. Lo anterior tendrá un impacto en costos, ya sea por el mayor precio del combustible que cumpla con las normas de emisiones dentro del corto plazo, o la adecuación de la flota actual en el corto-mediano plazo. Por lo tanto, se prevén eventuales aumentos en tarifas durante los siguientes períodos, de manera tal que absorban los mayores costos asociados a la regulación.”