ICR ratifica clasificación de riesgo a solvencia y bonos de Embotelladora Andina S.A.

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Coca Cola

ICR Clasificadora de Riesgo ratificó en categoría AA con tendencia estable, la solvencia y bonos de Embotelladora Andina S.A.  Asimismo, ratificó en categoría Primera Clase Nivel 2 la clasificación de los títulos accionarios nemotécnico ANDINA-A y en Primera Clase Nivel 1 los títulos accionarios nemotécnico ANDINA-B.

La compañía clasificadora explicó que la nota asignada a la solvencia y bonos se sustenta principalmente en la fortaleza de la marca, participación de mercado, diversificación, economías de escala/tamaño relativo y en la situación financiera de la compañía. Indicó al respecto que:


  • Fortaleza de la marca y participación de mercado: En general, las marcas comercializadas por ANDINA corresponden a marcas con alto reconocimiento, con niveles significativos de lealtad del consumidor, donde Coca-Cola propiamente tal, obtiene buenas posiciones en los últimos rankings de reputación corporativa, permitiendo que las marcas distribuidas por el embotellador posean alto nivel de calidad y valor percibido por el consumidor. Dada la estructura de la industria y la existencia de territorios franquiciados, ANDINA opera en un mercado sin competencia entre operadores de Coca-Cola en términos geográficos. En relación al volumen de ventas en sus territorios franquiciados, mantiene el liderazgo en Chile respecto a otros embotelladores distintos de Coca-Cola con un 67,5% de participación en el mercado de gaseosas[i]. En Brasil, aunque existe un gran número de embotelladores distintos a The Coca-Cola Company (TCCC), mantiene una posición de liderazgo con 63,2% en gaseosas. De la misma manera, en Argentina mantiene un 62,3% de participación, mientras que en Paraguay alcanza un 68,9%.
  • Diversificación: La compañía posee una cartera de marcas y productos altamente diversificada (lo que se complementaría con la adquisición del 35% de participación de Guallarauco). A lo anterior se suma la significativa exposición de la compañía a cuatro países, donde Chile, Brasil, Argentina y Paraguay concentran el 37,3%, 33,4%, 16,2% y 13,1% del EBITDA consolidado, respectivamente a septiembre de 2018.
  • Economías de escala/tamaño relativo: Si bien ANDINA tiene un gran tamaño relativo, entre un 35% a 40% del costo de explotación está expuesto a las fluctuaciones de precio en los mercados internacionales de ciertos insumos como el azúcar, el aluminio, la resina pet, entre otros insumos necesarios para la elaboración de bebestibles y envases, lo que implica que sus costos pueden verse afectados por estas variaciones, a pesar de su escala.
  • Situación financiera: ICR considera que la estructura financiera de EMBOTELLADORA ANDINA ha mejorado respecto a los años anteriores. Sin embargo, los flujos generados por la compañía pueden variar por factores no controlables, como el aumento de algunos costos y la inestabilidad económica en algunos países donde opera. A septiembre de 2018, la compañía generó un EBITDA de $207.441 millones ($231.460 millones a septiembre de 2017) y un margen EBITDA de 18,5% (17,5% a septiembre de 2017). La deuda financiera, por su parte, fue de $735.995 millones, disminuyendo 1,0% respecto a diciembre de 2017.

  • ICR destacó, asimismo, la capacidad de Andina de generar flujos en Brasil y Argentina, según mecionó, pese a que existen factores macroeconómicos, políticos y bajos niveles de confianza de los consumidores que podrían impactar en el consumo. Particularmente, los resultados del tercer trimestre (y acumulados a septiembre 2018) se vieron fuertemente afectados por: (i) la categorización de Argentina como economía hiperinflacionaria, lo que implicó aplicar la NIC 29, y (ii) la depreciación de las monedas locales, especialmente el peso argentino y el real brasileño, respecto a la moneda de reporte, el peso chileno.

    Además, se hace hincapié en que, si prosigue el desapalancamiento, y logra que sus indicadores de deuda disminuyan a niveles cercanos a los que mantenía previo a la adquisición de Ipiranga, la compañía podría optar a cambios positivos en la clasificación o tendencia asignada.

    La evaluación del riesgo del negocio, esto es fortaleza de la marca, participación de mercado, diversificación y economías de escala/tamaño relativo, indica que la clasificación de riesgo del negocio se inclina hacia categoría AA. Por otra parte, la evaluación del riesgo financiero apoya esta clasificación, al tratarse de una fortaleza financiera, por el momento, “Adecuada”, apunta ICR.

    Concluye que la estructura de los contratos de emisión de bonos, esto es, declaraciones y garantías, covenants y eventos de default, no estipulan condiciones que ameriten una clasificación de riesgo del instrumento distinta a la solvencia del emisor