El “big picture” de Piñera

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Enrique Goldfarb (columnista)

Más que nunca, conviene recordar los grandes objetivos que se propuso Piñera para su segundo mandato. Enderezar los grandes defectos de la asolada reformista del gobierno anterior, promover leyes importantes que la fiebre ideológica dejó postergadas, y enderezar la economía para ponerla nuevamente en la ruta hacia el desarrollo, dándole una proyección y perspectiva a la gran y amplia clase media chilena. Entre otras materias.

Sin embargo, hay pequeños grandes detalles que empequeñecen la figura presidencial, y le quitan la altura de líder necesaria para realizar los grandes cambios que el país en forma tan urgente necesita y que el obstruccionismo opositor hace difícil llevar a la práctica.

Uno de ellos es el querer hacerles “gauchadas”, favores, a los amigos. Insinuado antes y mostrado en toda su crudeza con el nombramiento de una chica casi impúber, hija de un amigo y exsocio, en un puesto importante como es el de agregada comercial en la ciudad más importante de EE. UU. La publicidad fue tan gravosa como efectiva. Con un sueldazo de proporciones, que tomaría los impuestos pagados por muchas personas para poder cubrir, y un CV apenas básico. La reacción fue peor. Nivelar para abajo, reduciendo los sueldos de toda la plana de agregados comerciales, quizá muchos de ellos merecedores de esos ingresos, fue una reacción infantil. Patéticas resultaron las declaraciones de la vocera de gobierno, intentando justificar lo injustificable. El columpio al primer mandatario ha sido intenso y prolongado, por lo que, sin duda, el principal perjudicado ha sido él, y los que queremos que a este gobierno le vaya bien y que cuente con una simpatía ciudadana mayoritaria. Al final, lo que debió haber sido el principio, la renuncia de la figura central de esta calamidad. Falta la renuncia honorable del jefe de Pro Chile, ya que sería una señal muy clara de que si hay que decirle que no al presidente, más vale hacerlo desde el comienzo, ya que de todas maneras su cabeza correrá peligro.

Hay otros temas, pero más vale resaltar en lo que estamos de acuerdo con la conducción presidencial. El “big picture”, los grandes objetivos, con los que se haga posible una continuidad de gobierno de progreso, de bienestar y de libertad.


Enrique Goldfarb