Politica chilensis en banca rota

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Alain Marchant (Columnista)

Hay buenas noticias económicas de las cuales alegrarse. Imacec mejor a lo previsto, inflación negativa, en fin, un buen comienzo del 2019, pero nada de esto luce mucho cuando hay un elefante en la habitación. Exacto, ese es el término que se usa en EE.UU. cuando hay un tema molesto o complicado de tratar en una situación familiar o empresarial y eso es lo que exactamente ha ocurrido con todas las aristas del Caso Catrillanca. Muchas versiones, muy poca transparencia, mal manejo comunicacional, por mencionar algunos de los errores cometidos para enfrentar este caso. La oposición ha hecho su labor y ha podido sacar rentabilidad de este caso, pues ellos si saben sacar ventaja de cualquier grieta y oportunidad que les ofrezca en bandeja el gobierno de turno. Claro está, por qué no hacerlo si saben que demostrando las debilidades, la audiencia que está cada vez más hipersensible a todo lo que huela a mala política girará cual veleta y entregará su rating sin compasión y eso les dará mayor ventaja en futuras elecciones. Porque de eso se trata, del manejo del rating político. La política dejo de ser un campo de batalla de guantes blancos y de acuerdos o consensos. Las voces de Lagos y otros de la vieja escuela se oyen bajas, estériles frente a las vociferantes voces y rasgados de vestiduras de los demás, porque cual polvorín de frustración acumulada, la menor chispa causa estragos y al parecer ahora estamos viviendo la política de guerrilla, de cansancio y de agote, atacar por diferentes frentes y sin tregua y hay que darle mérito en esto a la oposición, pues saben hacerlo mejor. Llevamos a penas un año de gobierno de Piñera y la agenda política se la ha tomado las circunstancias y el plan de gobierno y sus resultados se desvanecen. Lo último acontecido sobre Chadwick y la solicitud de renuncia no es menor. No se pueden hacer defensas corporativas. Las contradicciones en las versiones, independiente de lo buen ministro que haya sido en otros ámbitos amerita, por la connotación de la situación y a como escalonó el caso en la renuncia en este caso, del ministro en cuestión. Cameron renunció por perder el Brexit y así, en Europa y EE. UU. Muchos más ejemplos se encuentran de dimisiones que por temas menos problemáticos, grandes autoridades renuncian a su cargo. ¿Qué pasa en Chile que nadie quiere renunciar? Javiera Blanco, Hermes Soto y muchos otros casos, nos evidencias una porfía desmesurada. No resiste análisis ninguno de los casos que han pasado desde Penta, SQM, CAVAL, y muchos otros más que no vale la pena mencionar para no extenderse. Como en los negocios, uno tiene que aprender a hacer la pérdida, para evitar la quiebra y eso no lo entienden los políticos de Chile y, por eso, tienen a la política chilena en el estado actual. En banca rota.


Alain Marchant

Ingeniero Comercial PUC

Presidente ejecutivo Seven Seas