​Desafíos de Bolsonaro

|


Enrique Goldfarb 1SEMANA

Brasil estaba al límite y por eso eligieron a Bolsonaro. No tan mal como Chile en 1973, pero definitivamente en un nivel crítico.

Junto con México y Venezuela, tiene los más altos niveles de delincuencia de América Latina. Y quizá el récord en corrupción. (Odebrecht y “El Mecanismo” de Netflix). Parte de esto puede deberse a que Brasil es un país estancado económicamente, con una caída de 7% en 2015 y 2016, y una paupérrima recuperación de 1% en 2017 y 2018. A su vez los problemas económicos que en parte, ayudan a producir este alicaído crecimiento es un sistema de reparto en pensiones, que, junto con la deuda pública, consumen la mitad del presupuesto federal, (12% del PIB). Al igual que Chile en 1973, el sistema de reparto en las pensiones es una bomba de tiempo que, si no se desactiva, no habrá medida ni privatizaciones que pueda pararla. Se estima que para 2050, las pensiones consumirán el 25% del PIB y la deuda pública representaría, si no se hace algo al respecto, el 75% del PIB.

Bolsonaro tiene en carpeta algunas municiones. Mano dura contra la delincuencia. El juez del Lavajato para la corrupción. Y un programa económico moderno de privatizaciones y reforma de pensiones. El problema es que necesitará leyes drásticas y sólo cuenta con el 10% del parlamento. La oposición en Brasil es lo peor de la izquierda. Gente que profitó de las maneras más escandalosas durante 13 años y que sólo persigue los beneficios de un estado hipertrofiado, donde agregar valor está en los último de sus prioridades y que probablemente refunfuñará y se negará a todo acuerdo restaurador.

Si quiere salvar a Brasil, Bolsonaro tiene que hacer estas cosas sí o sí. Creo que, si la oposición se muestra como la chilena, que no quiere nada con nada, podrá y deberá esgrimir sus lazos con las FFAA para convencer a los reacios. Y dar quizá, un paso más allá, si esto no resulta suficiente.  


Enrique Goldfarb