Poner Orden…para hacer Patria

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Luis Riveros

Una institución que ha llenado de orgullo a Chile desde que fuera creada en 1927. Cercana a la gente y a sus dilemas diarios, ha servido con efectividad y honor las necesidades del pueblo, contribuyendo a mitigar en mucho sus padeceres. Ha estado en las fronteras defendiendo nuestra integridad territorial, y también en los campos y pequeñas villas defendiendo el derecho y enseñando convivencia. Ha estado en las ciudades, aminorando el efecto doloroso de su crecimiento y de la expansión y sofisticación del delito. Esta gran institución no ha estado exenta de los efectos de una sociedad en deterioro en mucho de los aspectos relativos al desarrollo de las personas sobrepasando las reglas para alentar el personalismo y el lucro indebido. No ha estado exenta de una cierta instrumentalización política, que ha permitido que muchas desviaciones tengan lugar en cuanto al respeto a la jerarquía y el acatamiento al mando. Y eso ha llevado también a una relajación de las buenas normas disciplinarias y normativas de la conducta del funcionario. Han quedado atrás muchas buenas tradiciones, y empieza cundir la iniciativa personalista, el descuido por el buen proceder, el desconocimiento intencionado de la normativa interna, dejando de lado el necesario orgullo de vestir un uniforme para servir a Chile. No puede cundir la mentira, el engaño, la simulación, y mucho menos el irrespeto frente a la autoridad superior. No puede ser que la fuerza desmedida sea siempre el elemento clave para combatir el mal; falta mucho que pensar y desprender de una normativa clara y bien desarrollada. Por todo eso es cierto: la recuperación de la institución pasa no sólo por una renovación del mando, sino por una reingeniería en los aspectos formativos y éticos. Aquí radica el reto para la nueva autoridad, que debe reinstaurar la institucionalidad y reconstituir las bases mismas de la institución abocada a prevenir y reprimir el delito. Hay mucho de donde aprender, pero la tarea es enorme y muy significativa: significa ni más ni menos que volver a las bases fundacionales que han enorgullecido siempre a la República.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile