​El Lucro es Bueno y el Mercado No es Cruel

|


Hermogenes Perez de Arce

Como se publican tantas mentiras sobre el gobierno de Pinochet, yo escribí la verdad acerca de él en mi libro “Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990”, pero nadie me lo quiso publicar.

En Chile revelar la verdad sobre ese régimen provoca reacciones rayanas en la violencia. Hasta hay un proyecto de ley para castigar eso como un delito. Mostrar a los chilenos la verdad histórica es como mostrarle al Demonio un crucifijo.

Así es que debí imprimir el libro por mi cuenta. Zig Zag lo puso en librerías. La única publicidad que ha recibido fue una nota breve en “El Mercurio”, la cual lo llevó al quinto lugar entre los más vendidos en la semana siguiente a su aparición. Pero después nadie más lo comentó ni publicitó. Silencio total. Sin embargo, ha vendido dos ediciones de mil ejemplares cada una, pese a ser uno de los libros más caros; y estoy preparando una tercera.

¿Qué me ha salvado? El mercado y el lucro. Como el distribuidor y el dueño de la librería ganan $11.160 cada uno por ejemplar vendido, tienen incentivo para, respectivamente, ponerlo en todas las librerías y éstas para destacarlo en la vitrina. Entonces hay público que lo ve y lo compra. ¿Gracias a quién se logra divulgar la verdad? Gracias al afán de ganancia y al mercado.

A partir de allí pueden hacerse interesantes inferencias sobre la importancia de la libertad de emprender para fortalecer la democracia. Cuando Ricardo Lagos escribió su libro más conocido, “La Concentración del Poder Económico”, propuso una receta categórica: que todos los medios de producción pasaran al Estado. Si sus ideas hubieran triunfado yo no habría conseguido imprimir ni vender un solo libro. Por eso la propiedad y la libertad económica garantizan la democracia: crean incentivos para exponer todos los puntos de vista y así la gente pude emitir un voto más informado.

Pese a ello, don Patricio Aylwin decía que el mercado era cruel. Pero estaba equivocado, aunque no tanto como Ricardo Lagos.


Hermógenes Pérez de Arce