​¿En qué creer? ¡Una buena pregunta para hacernos en Navidad!

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Juan David Quijano 4 1

Es increíble descubrir en qué cosas somos capaces de creer los seres humanos en esta era de la explosión de la transformación digital y de las comunicaciones. Quizás por eso en el mundo existen tantas ideologías distintas, que concentran desde unos pocos, hasta millones de seguidores. Ideas o creencias que unen o dividen, que crean o destruyen, que impulsan o estorban, que motivan o desalientan. Ideologías como el fascismo o nacionalismo, el liberalismo, el anarquismo, el feminismo, el comunismo, el capitalismo, el materialismo, el humanismo y muchas otras más.

Es sorprendente ver lo que las personas podemos creer en cuanto a la crianza de los hijos o en el ámbito familiar, religioso y espiritual, o lo que pensamos en relación a la vida después de la muerte o en lo moral o lo ético; algunos creen que lo único que importa es el dinero, otros piensan que lo material es pasajero y que lo que verdaderamente importa es rendir su vida a Dios; algunos creen en la reencarnación, otros en la resurrección de Jesucristo y en la salvación que se obtiene por su amor; algunos creen que nacieron en cuerpos equivocados porque no se identifican con su género sexual, otros piensan que Dios da la vida y Él nunca se equivoca. Algunos creen en el amor, otros en el odio; algunos en el esfuerzo y sacrificio, otros en robar y abusar de los demás.

En fin, las personas creemos en miles y quizás millones de cosas distintas y tal vez esa sea una las causas de que se diga que la verdad es relativa o que la verdad es distinta para cada persona, siendo que la verdad es una sola, nos convenga o no.

Luego, cómo esto afecta nuestras vidas y la vida de los que amamos.

Creo que fue el filósofo estadounidense William James quien dijo “Siembra una idea y cosecharás un deseo;

siembra un deseo y cosecharás una acción; siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un carácter; siembra un carácter y cosecharás un destino". De ahí la importancia de creer en lo correcto, ya que son las ideas y creencias las que generan acciones y las acciones marcarán nuestro destino.

Por lo tanto, no da lo mismo en qué creemos o en qué creen nuestros hijos, no es igual conducir nuestras vidas de acuerdo a nuestro limitado criterio y visión o poner a Dios en el centro de nuestras vidas y de nuestras decisiones, no es lo mismo pensar que Navidad es una fiesta más o creer que en esta fecha recordamos el nacimiento de Jesús.

Por eso, Navidad es una buena oportunidad para preguntarnos en qué creemos y qué ideas están construyendo nuestro destino y el de los que amamos.

Navidad también es una buena oportunidad para reconciliarnos con Dios y hacer nuestras las palabras de Isaías cuando dijo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” y al igual que los ángeles que les anunciaron a los pastores el nacimiento de Jesús, podamos decir con todo nuestro corazón “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”.