Sacyr pierde arbitraje por el Canal de Panamá y deberá pagar 225 millones de euros

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Sacyr

El Canal de Panamá le supone a Sacyr más quebraderos de cabeza que beneficios económicos. En esta ocasión, la corte de Arbitraje de Miami ha decidido que la constructora tendrá que devolver 225 millones de euros al Canal de Panamá, según informa la compañía al regulador bursátil, la CNMV.

Tal como lo apuntó el sitio español, EconomíaDigital.es, el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC), del que Sacyr tiene el 41%, tendrá que devolver un total de 482 millones de euros.

Se trata de un anticipo que recibió de la Autoridad del Canal de Panamá a principios de 2009 para comenzar las obras de ejecución del proyecto del Tercer Juego de Esclusas.

De esa cifra, Sacyr deberá hacerse cargo de 225 millones. El dinero se utilizó en concepto de costes de movilización e instalación de plantas.

El consorcio cree que la devolución de los anticipos se debe producir cuando se resuelva quién paga los sobrecostes del proyecto

En 2017, GUPC solicitó un arbitraje porque entiende que la devolución de los anticipos debe hacerse cuando se resuelva quién paga los sobrecostes del proyecto. Estos deberán dictar qué parte es la responsable de los costes imprevistos que surgieron a lo largo del proyecto.

El consorcio entiende que ese es el espíritu del acuerdo firmado en 2014, aunque el documento fijara como fecha tentativa para dicha devolución junio de 2018, cuatro años más tarde.

El consorcio reclama 3.200 millones

Por su parte, el consorcio GUPC, que asegura que respeta el laudo arbitral, tiene aún cinco procesos en curso. En estos, el órgano participado principalmente por Sacyr reclama al Estado de Panamá 3.200 millones de euros por sobrecoste de las obras.

Además, aún queda pendiente la sentencia sobre 290 millones de anticipos cuya resolución está prevista para el próximo marzo en los juzgados de Londres.

Sacyr y sus socios se adjudicaron en 2009 la construcción de la ampliación del Canal de Panamá, una de las mayores obras civiles de la historia, por unos 2.300 millones de euros, aunque la obra acabó costando casi el doble.

El consorcio GUPC también está formada por la empresa italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la local Cusa. (Economía Digital)