​Pacto peligroso

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Enrique Goldfarb 1SEMANA

Afortunadamente el gobierno no pisó el palito firmando el tan bullado Pacto Migratorio. Se dice que es absurdo ya que está en línea con la política migratoria del gobierno. Con mayor razón, no hace falta entonces. Lo cierto es que hay cosas que no están en línea.

Por ejemplo, que no es vinculante. El caso que tuvimos con Bolivia recientemente, donde se nos paró en la fila de los sospechosos, siendo que no habíamos firmado nada. Imagínense que hubiéramos firmado un acuerdo “no vinculante” con Evo. Estaríamos entregando Antofagasta en este momento. Axel Kaiser escribió una columna muy iluminadora sobre este pacto, el pasado miércoles 12 en El Mercurio, y al respecto indica, en parte de ella, que “el Derecho Internacional se configura no solo por tratados explícitamente vinculantes, sino también por prácticas, costumbres y declaraciones de voluntad que en última instancia sí poseen efectos jurídicos, como es el caso de este pacto”

Lo segundo, que hay sólo 17 países que no han firmado, en tanto otros 150 si lo han hecho. No hay ninguna razón para hacer lo que todos hacen. Hay que hacer lo que uno debe hacer en beneficio de los intereses de Chile y no lo que hacen todos. Por ejemplo, ningún país estaba llevando a cabo la política económica de Chile en la década de los 70. Y fíjense como despegó Chile. Chile se salió del nefasto Pacto Andino a contrapelo de los demás países y fíjense como se adelantó en décadas a lo que es una política económica internacional moderna.

Otra razón adicional para no creer en lo que hacen los otros, es que nadie va a llevar a Francia o Alemania al banquillo de los acusados si resultara que estos países no estuvieran respetando algunos puntos del Pacto. Pero en el caso de Chile, no cabe duda de que si lo harían.

Se dice que Chile no va a ser respetado por no haber firmado. Por el contrario, los países que son respetados son aquellos que tienen el coraje para hacer lo que se debe, y si es a contrapelo, con mayor razón. Que no se firme el pacto no significa que no se va a seguir una política migratoria que al mismo tiempo que racional, sea respetuosa de los derechos de los migrantes.

De otro lado, hay que tener cuidado con el apetito irrefrenable de poder de los organismos internacionales, especialmente las Naciones Unidas. La que, a través de acuerdos de esta naturaleza, buscan, si no gobernar el mundo, imponer una cuota de chantaje sobre la soberanía de los países. La verdad es que alejarse de la ONU no necesita contradecir el respeto a los más altos valores de la humanidad. Por el contrario, las tendencias que están detrás de la ONU, en varias ocasiones, no concuerdan, y a veces, se alejan, decididamente, de lo que aspiramos muchos de nosotros, lo que es particularmente grave cuando esto se trata de la línea del gobierno.

El escándalo que las figuras de oposición están haciendo al respecto, con la honrosa excepción del expresidente don Eduardo Frei, me sugieren dos puntos; el primero, que dónde estaríamos con esta gente de vuelta en el poder. Con la mentalidad con que han defendido el pacto, qué cosas nos harían firmar y en qué enredo nos meterían.

Lo segundo, es que me hace recordar la máxima de don Quijote: “deja que los perros ladren, Sancho, señal de que avanzamos”.


Enrique Goldfarb