​¿Una Forma de Leer las Encuestas?

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Luis Riveros

La sociedad está incurriendo en un grave riesgo ante el populismo. Los “líderes” expresan solamente aquello que la gente desea escuchar, con lo cual se pierde conducción y progreso en nuevas ideas: hay un poco más de show mediático, pero poco en el terreno sustantivo y en la mirada de largo plazo. Se aventuran propuestas basadas solamente en lo que tendrá mayor efecto publicitario y resonancia en las encuestas. Poco importa que el líder favorecido por un porcentaje no menor de ciudadanos, no tenga la información que se necesita, no posea conocimientos sobre los temas de que habla y no pueda mostrar un record de logros sustantivos en su gestión. El líder populista se posiciona sólo sobre la base de las aspiraciones de un electorado que es usualmente poco preparado y con escasa noción de los marcos factibles para la política pública. Valdrá más una imagen a fijar en la mente de las personas, que un record válido sobre la real capacidad para sacar adelante un programa sustantivo de reformas a nivel de gobierno nacional o local.

Latinoamérica está apostando a líderes populistas, en la desesperación por dejar de lado a políticos y partidos tradicionales, que han llenado de frustración a la población. Este es claramente el caso de México y Brasil, con liderazgos que provienen de dos vertientes distintas, hasta contradictorias. También quiere la gente que se termine con la corrupción, especialmente la danza de millones que ven circular en beneficio de los políticos tradicionales de todos los partidos, y las acciones de corrupción que en muchos países ha paralizado a la economía. Y también quiere más atención verdadera a sus prioridades, especialmente seguridad ciudadana y un más expedito y efectivo sistema judicial. Los liderazgos populistas pueden fallar en entregar soluciones efectivas a estas problemáticas, y particularmente pueden fracasar en la lucha contra la corrupción. Aquí se envuelve un grave riesgo: la desilusión con proyectos políticos que vienen como “innovadores” pero que no hacen más que prolongar la situación vivida sólo con distinto maquillaje.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile