​El poder de la Comunicación Interna en la empresa

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Fernando Nadal Slider

La sociedad ha evolucionado y con ella las empresas y sus empleados. Ya no vale sólo con informar. Es necesario que los empleados se comprometan, que actúen; que sean un actor que contribuya decisivamente a los resultados y a la reputación de su compañía. Y ahí es donde radica la importancia y el poder de una buena Comunicación Interna.

Pasaron los tiempos en los que los responsables de Recursos Humanos y de Comunicación se quedaban en sus oficinas: los primeros pertrechados tras una normativa laboral que los protegía y los segundos focalizados en los mensajes, los medios y los canales. Ambas funciones y roles han evolucionado, sin duda, hacia una apertura mayor en una sociedad también más abierta y cambiante, en la que empleados y clientes se confunden.

Lejos quedaron también dos modelos de comunicación que imperaron en el mundo corporativo hasta no hace mucho y cuyas rémoras siguen todavía tentando a ciertos empresarios que se ven inmersos en coyunturas críticas. El primero se basaba en el consciente y premeditado afán de practicar el oscurantismo total y absoluto en todo lo relacionado con la vida de la empresa. El segundo fue (sigue siendo en algunos casos) el modelo de Comunicación Interna basado en la propaganda y el dogma de las excelencias de la compañía y de sus líderes. Este modelo, tan superado como el anterior, partía del mismo concepto paternalista dominante de la “fe ciega” con la que los empleados debían escuchar a la empresa.

La comunicación corporativa y especialmente la Comunicación Interna, puede colaborar a la mejor comprensión y aplicación de las políticas de Recursos Humanos por parte de directivos y empleados, un ámbito de mejora en el desempeño de muchas organizaciones.

Las organizaciones disponen de Gerencias de RRHH cada vez más profesionalizados y con potentes herramientas que impactan en las personas, pero ¿conocen y valoran las personas estas herramientas como facilitadoras de su compromiso y desarrollo? A su vez, las Gerencias de Comunicación han desarrollado potentes discursos y campañas sobre la marca y la cultura, pero ¿sienten los empleados -en todos los niveles- que este discurso está alineado con sus vivencias?

Así las cosas, las áreas de Recursos Humanos necesitan superar el miedo a explicar lo que hacen, y, sobre todo, adaptar la forma, el estilo, a la hora de mostrarlo. Para ello, es imprescindible que asuman con las áreas de Comunicación una alianza no sólo operativa, sino fundamentalmente estratégica, ya que las propias políticas de RRHH son una de las mejores herramientas de marketing que tiene una compañía.

En la Comunicación, como en casi todas las actividades profesionales, la diferencia la marca muchas veces el cómo y no el por qué. Un médico opera igual que otro, pero uno salva a su paciente y el otro no. Un abogado defiende parecido a otro, aplicando las mismas leyes, pero uno es capaz de ganar el pleito y el otro no. Por consiguiente, la diferencia no está en qué hace cada uno, sino en que uno lo hace bien y el otro mal. En la Comunicación Interna está regla también aplica.


Fernando Nadal M.

Vicepresidente de Estudio de Comunicación Chile