Principe heredero saudí arriba a Buenos Aires en medio de controversia por asesinato de periodista opositor

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Mohamed

El príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, llegó esta mañana con su comitiva a al aeropuerto Ministro Pistarini, en la localidad bonarense de Ezeiza para participar en la cumbre del G-20. La reunión congregará este viernes y sábado a los jefes de Estado y de Gobierno de las mayores economías desarrolladas y en desarrollo.

La visita que ha suscitado controversia al ser la primera gira al extranjero desde que se desatara la crisis por el asesinato y desmembramiento del periodista crítico Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul, con el que se le relaciona desde Turquía y desde la inteligencia estadounidense, consigna El Periódico.

De acuerdo al medio español, fue el pasado 19 de noviembre cuando el ministro de Energía saudí, Jaled al Faleh, anunció que el príncipe heredero asistiría a la cumbre en de Buenos Aires, donde se va a reunir con los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump; de Francia, Emmanuel Macron y de Rusia, Vladímir Putin.

También se encontrará con la primera ministra británica, Theresa May, y la cancillera alemana, Angela Merkel, y los máximos representantes de organismos globales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, podría reunirse con Bin Salmán y este ya expresó su voluntad de mantener un encuentro con el mandatario turco. De momento, no está confirmado que se vayan a ver en Argentina.

La organización internacional Human Rights Watch (HRW) pidió esta semana que se detuviera a Bin Salmán durante la cumbre del G-20. La ONG interpuso una denuncia ante la Justicia del país austral contra el príncipe heredero saudí por presuntas violaciones del derecho internacional cometidas durante el conflicto armado en Yemen.

También por su posible complicidad en graves denuncias de tortura y otros malos tratos de ciudadanos saudís, incluyendo el asesinato del periodista opositor al régimen, Jamal Khashoggi, en la embajada de ese país en Turquía.

HRW realizó su petición al asegurar que Argentina reconoce la jurisdicción universal por crímenes de guerra y torturas, lo que implica que está facultada a investigar y juzgar estos delitos, con independencia de dónde se cometan.