Centauros, Unicornios y precariedad laboral

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Alfredo Barriga

Nos alegramos de tener en Chile nuestro primer “centauro”, término que se aplica a empresas que sin haber salido a bolsa son valoradas por encima de los cien millones de dólares por el mercado. Eso es lo que pagaron por Cornershop, y los vale. Hay otro caso muy parecido este año que viene de Colombia. Se trata de Rappi, que en apenas tres años se transformó en un unicornio, término que se aplica a empresas que sin haber salido a bolsa se valoran por encima de los mil millones de dólares. La inversión inicial en el caso de Rappi fue de tres millones de dólares.

Rappi es como un cornershop panorámico. Entrega una amplia variedad de productos y servicios. Además de la compra del supermercado (como Cornershop), comida desde un restaurante, medicamentos desde una farmacia, ropa del lavaseco, comprar boletos de un concierto, pasear el perro, etc. Quienes dan este servicio se les denomina “RappiTenderos”. En apenas 3 años ha generado 13 millones de usuarios en 27 ciudades de 7 países de América Latina. Parte importante de su éxito, al decir de sus fundadores, es que son los clientes quienes les dicen qué quieren. La base del negocio según sus fundadores es juntar a gente que tiene dinero pero no tiene tiempo, con gente que tiene tiempo pero no tiene dinero. De ahí surge la variedad de servicios que se prestan a través de esta plataforma. Y de ahí surge el problema laboral con quienes tienen tiempo, pero no tienen dinero.

¿Son los RappiTenderos trabajadores de Rappi o son microempresarios que utilizan una plataforma para ganarse la vida? Si se mira desde la óptica de sus fundadores, se trata de la segunda acepción. Si se mira desde la óptica de las autoridades laborales, y de muchos que trabajan con la plataforma, se trata de la primera acepción. Este mismo año hubo una huelga en Colombia por la modificación unilateral en las condiciones de los servicios: aumentaron el recorrido sin pagar más por el mismo. Gracias a la huelga se corrigieron las condiciones, mejorando el pago por servicios de acuerdo con el mayor recorrido.

Aquí se está dando un fenómeno nuevo. Los “colaboradores” de estas plataformas trabajan por cuenta propia, pero pueden mejorar sus condiciones – o evitar que se deterioren - usando herramientas del trabajo por cuenta ajena, como la huelga. Todo ello en una actividad que no está regulada, y que se debiera regular, pero considerando la naturaleza híbrida de la actividad. Porque claramente los colaboradores no son empleados de la plataforma, aunque tienen el derecho a negociar con la misma el precio de sus servicios. Y también deben contratar, como cualquier trabajador por cuenta propia, su seguro de salud, imponer para su jubilación y pagar sus impuestos.

Se ha criticado a estas plataformas por la “explotación” de sus trabajadores. Eso es no entender nada de la verdadera naturaleza de su actividad. Dan una forma de ganarse la vida a personas que no encuentran trabajo o que las condiciones laborales que les ofrecen en los trabajos regulados son insuficientes para sus aspiraciones. Estas plataformas están cumpliendo un rol en el mercado laboral. Si las obligan a contratar a sus colaboradores, se acaba el negocio y toda esa gente se queda sin su medio de subsistencia. Si eso sucede, sus alternativas serán ser contratados en condiciones mucho peores que las que tienen (eso sí, muy legales, pero con sueldo mínimo) o volver a vender en la calle (muy ilegal).

Quienes hacen la política laboral deberían comprender y apoyar estos nuevos modelos que crean trabajo. Lo acontecido con Rappi demuestra que pueden surgir mecanismos que corrijan malas prácticas. Como comentó un analista, lo de Rappi fue un mal criterio de la empresa, pero en la naturaleza intrínseca de estos modelos de negocios están las herramientas para corregir esos descriterios. Los dueños de Rappi rápidamente se dieron cuenta que ellos necesitan a los colaboradores tanto como los colaboradores los necesitan a ellos. No creo que hubieran llegado a la misma conclusión de haber sido trabajadores de Rappi.


Alfredo Barriga Cifuentes

Consultor en Transformación Digital e Innovación

Profesor UDP

Ex Secretario Ejecutivo de Desarrollo Digital

Autor "Futuro Presente: cómo la nueva revolución digital afectará mi vida"