​Stop the Caravan

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Leonardo Moreno

En un contexto electoral norteamericano en que el caso se usó para todo tipo de afirmaciones y consignas de campaña, los miles de seres humanos que caminan hacia el norte, en tres grupos, siguen protagonizando un hecho histórico, tan inédito como dramático. 7 mil o más, exponiendo sus vidas y las de sus familias para huir de sus países (Honduras, Guatemala, El Salvador) donde ni el más mínimo derecho está protegido. Nadie puede asegurar cuáles son todas las causas de esta tragedia, ni qué hizo reaccionar de esta manera a dicho grupo, simplemente son una serie de factores entre los cuales están la pobreza y la violencia, los que se han combinado con otras situaciones hasta un límite insoportable. Hoy el grupo más masivo que pronto cumplirá un mes caminando, se encuentra en Ciudad de México.

Con respecto a lo que van a encontrar cuando lleguen a la frontera con EEUU, más allá de las campañas e intentos por criminalizar la migración, muchos mantenemos la esperanza de que prime la cordura. Pero en el intertanto y mientras sortean los peligros, los gobiernos involucrados no han reaccionado a la altura de las circunstancias y solo organizaciones de la sociedad civil parecen responder a las necesidades más acuciantes. Hay más de 2.300 niños y niñas, muchos de ellos solos o junto a sus hermanos, que son parte de la caravana.

Toda América debiese mantenerse informada y alerta de esta situación, y los países del cono sur no podemos mirar para otro lado. Ningún territorio del mundo es inmune a una crisis repentina de esta envergadura, ni siquiera uno detrás de la Cordillera de los Andes.
No solamente la pobreza y la violencia puede generar este tipo de reacciones, probablemente los efectos del cambio climático provoquen grandes migraciones en un futuro cercano, o el arribo de más gobiernos nacionalistas, o nuevos bloqueos económicos, o la disputa de recursos naturales como el agua. Hay que estar alertas a la acción mundial: hoy día son 7 mil en América pero en el mundo, son cientos de miles.

En una coordinación inédita ante una situación en otro territorio, denominada Derechos sin Fronteras, un grupo de instituciones de la sociedad civil y con intereses públicos, entre las cuales están América Solidaria, la Universidad de Chile, y la Comunidad de Organizaciones Solidarias, apoyadas por otras cientos de instituciones que suscribimos una declaración conjunta; estamos disponibles para contribuir a mantener la visibilidad de esta crisis humanitaria en la agenda nacional. También, para reaccionar colaborativamente y/o apoyar esfuerzos público-privados que hagan presente a Chile en la emergencia.

La población que adhiere a los derechos humanos, mayoritaria en este planeta, debe exigirse a sí misma y a los gobiernos, plantear un combate frontal, un stop absoluto, a la caravana de muchos que aun mantienen los ojos cerrados frente a lo que está en juego. O lo que es peor, frente a quienes enarbolan estandartes de la aporofobia y la xenofobia, causante esta última, de las más grandes tragedias humanas en nuestro continente en tiempos de paz.


Leonardo Moreno

Fundación para la Superación de la Pobreza