Mensaje Fuerte y Claro

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Luis Riveros

Latinoamérica se está transformando en buen ejemplo del rechazo a la política tradicional alejada de las prioridades ciudadanas. Colombia, Argentina, México y, más recientemente, Brasil son claros ejemplos a este respecto. Chile también lo es en cierta medida. Hay un cansancio con las políticas discursivas “populistas” y sus resultados en términos de un crecido e ineficiente gasto público, corrupción, inestabilidad social, además de poca seguridad ciudadana. En Argentina, Colombia y Brasil el resultado ha sido un movimiento hacia la derecha. En México, el electorado se ha desplazado hacia la izquierda. En todos estos casos se expresa un rechazo a los partidos tradicionales, como el caso del PT en Brasil, y el PIR, PRD y PAN en México. La demanda de los electores se centra en los problemas de seguridad y desigualdad, que los gobiernos tradicionales y “progresistas” no han sabido enfrentar más allá de la entrega de paliativos sociales en bonos y prebendas. Y el problema es que el progresismo no tiene una propuesta nueva para enfrentar los nuevos tiempos políticos. Como en el caso de Chile, por ejemplo, el progresismo (en sus vertientes Nueva Mayoría y Frente Amplio) no han logrado constituir una batería sólida de ideas y propuestas, siendo circunscritos a la inconformidad con las propuestas del gobierno actual. Algo similar a lo que ocurre en USA por parte de los Demócratas hacia la gestión de Trump.

El caso que se observa, y que probablemente se repetirá en otros países próximamente, es el de un aún mayor empoderamiento ciudadano. El mensaje es que no se necesitan más caudillos progresistas que les defiendan, sino propuestas efectivas sobre las prioridades que la misma ciudadanía decida. Esto demandará una profunda reingeniería de los partidos y los idearios, llevando hacia un pragmatismo que puede hacer aún más cortoplacista la solución política. La esperanza es que los partidos recuperen su capacidad de conducción en torno a idearios sólidos y apegados a las prioridades de la ciudadanía. Esa es la esperanza que brota de la experiencia que se está desencadenando en toda Latinoamérica.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile