​Pensiones Justas y Financiadas

|


Hermogenes Perez de Arce

Desde que se creó el sistema de la AFP (el octavo mejor del mundo) a comienzos de los ’80 y hasta ahora, la esperanza de vida de los chilenos ha aumentado en ocho años. Según datos de la Oficina Panamericana de la Salud, hoy es de 80 años para los hombres y de 85 para las mujeres. Pero la edad de jubilación, según la reforma en trámite, sigue en 65 para ellos y 60 para ellas.

Ningún político se atrevería a plantear la propuesta lógica de que la edad de jubilación debería subir y la de las mujeres debería ser cinco años más que la de los hombres. Pero sería justo y, además, lógico, porque sin duda una causa del detrimento de las pensiones es que cotizar hasta los 60 o 65 años y vivir, respectivamente, hasta los 85 y los 80, en lugar de los 76 y 72 que era la expectativa en los años ’80, explica que las jubilaciones sean más bajas. Pero a los únicos a los que se ha amenazado con aumentarles la edad de jubilación a 70 años es a los militares, según le oí días atrás al Presidente. Sabemos que ellos son los segundos más débiles de la sociedad, pues ni siquiera tienen derecho a un debido proceso. Luego, les van a subir a 70. Los más débiles de todos son los que están por nacer, por supuesto, a los cuales se puede matar sin juicio previo y por tres causales laxas.

Si no hubiera populismo, debería aumentarse la edad de jubilación de todos, y más todavía la de todas.

Pero como también se ha comprobado (OMS) que quienes gozan de ingresos altos viven más que los de ingresos medios y éstos más que los de ingresos bajos, la edad de jubilación debería ser menor para quienes ganan menos. El gerente no debería jubilar antes de los 73, el mando medio no antes de los 70 y el asalariado no antes de los 67. Y agréguele lo que se atreva, en el caso de las mujeres. Yo no me atrevo.

Pero si estamos hablando de pensiones mejores, más justas y bien financiadas, ésas tendrían que ser las bases de una reforma.


Hermógenes Pérez de Arce