Consejo del B. Central votó de forma unánime por subir la tasa de interés en octubre

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Banco central

El Consejo del Banco Central votó de manera unánime por subir la tasa de interés de 2,50% a 2,75% en la reunión de política monetaria (RPM) celebrada en octubre pasado. La decisión de iniciar el retiro gradual del estímulo se dio en un contexto externo marcado por “el reforzamiento de un escenario donde la economía estadounidense divergía de otros países desarrollados y las expectativas de mercado indicaban ahora un ajuste más rápido de la política monetaria en EE.UU.”, consigna la minuta de la citada reunión.

Asimismo, se destacó que los riesgos en torno a las tensiones comerciales “se iban circunscribiendo a EE.UU. y China, y que desde la última Reunión las perspectivas de mercado parecían mejorar en este sentido, recogidas en los mayores precios de las materias primas. Por otra parte, habían resurgido las preocupaciones por Europa, tanto por las dificultades del Brexit como por una mayor incertidumbre política en dicha región. Se destacó que en las últimas semanas el escenario externo parecía menos adverso para el mundo emergente. Lo observado en el último tiempo daba cuenta más bien de volatilidades relacionadas con países específicos que enfrentaban temas idiosincráticos más que un shock negativo sobre las economías emergentes como un todo. Ello no obstaba a que persistían elevados grados de incertidumbre, los que además se mantendrían durante un tiempo prolongado. Por lo mismo, hubo coincidencia en que, más que postergar decisiones de política monetaria a la espera de una eventual disipación de las amenazas, lo que correspondía era mantenerse alertas ante el desarrollo de los acontecimientos y preparados para responder a la materialización de riesgos, especialmente aquellos que involucraban un shock contractivo sobre la economía chilena.”

En tanto, según reporta la minuta, a nivel doméstico se resaltó que “la evolución del PIB no minero había estado en línea con las proyecciones del último IPoM. No había sucedido lo mismo con la del PIB minero, que había sorprendido a la baja, pero ello estaba relacionado con factores puntuales y no cíclicos. Por lo demás, se mencionó, la desaceleración del crecimiento del PIB, total y no minero, y de su velocidad era parte de las proyecciones, no solo desde septiembre, sino desde hace varios IPoM. Por el lado de la demanda, la inversión seguía dinámica, lo que era congruente con el crecimiento de las importaciones en maquinaria y equipos y, además, era corroborado por el cambio de tono en las entrevistas preliminares del IPN. Se agregó que, si bien esta mayor inversión se veía compensada por un crecimiento del consumo algo menor, permitía tener más confianza sobre la trayectoria de crecimiento proyectada para el 2019 y 2020. En cuanto a la inflación, se destacó que esta había evolucionado en línea con lo previsto. Ello incluía el hecho que el incremento anual de algunas medidas de inflación aún era bajo, pero que, al mismo tiempo, su evolución daba cuenta de que el proceso de recuperación de la inflación avanzaba de acuerdo con lo previsto, algo que era particularmente evidente en aquellos productos que históricamente habían estado más asociados a la evolución de la actividad.”

En el ámbito de la política fiscal, a su vez, se mencionó que “el proyecto de presupuesto del sector público para el 2019, en discusión en el Congreso, era coherente con el plan de consolidación fiscal anunciado a principios de esta administración. Por la misma razón, el impulso fiscal que se deducía de él era coherente con los supuestos considerados en el escenario base del IPoM de septiembre.”


Holguras de capacidad


Se enfatizó además el hecho que tanto la evaluación del estado actual de la economía como sus perspectivas “seguían apuntando a que las holguras de capacidad habían ido reduciéndose en los últimos trimestres. En lo grueso, las proyecciones continuaban indicando que lo más razonable era considerar una economía que crecería de acuerdo con el escenario base del IPoM de septiembre, con una inflación total y subyacente que oscilaría en torno a 3% a partir de algunos meses más. Asimismo, estas proyecciones eran compartidas por la gran mayoría de los agentes de mercado, como se observaba, por ejemplo, en la EEE.”

Uno de los factores que mayor incertidumbre aportaban a la evaluación del estado de las holguras de capacidad, consigna la minuta, era el estado del mercado laboral. Al respecto, se resaltó que en los últimos meses se había realizado una acuciosa revisión de la información disponible sobre el comportamiento del mercado laboral, concluyendo que, tanto en materia de empleo como de remuneraciones, había tenido un desempeño algo mejor que el sugerido por las encuestas tradicionales. “En particular, los datos provenientes de registros administrativos, el análisis de la magnitud e impacto de la inmigración, la información cualitativa del IPN y la revisión de las metodologías de recopilación de datos y expansión de los resultados muestrales, configuraban un panorama en el que el mercado laboral había sido capaz de absorber un shock de oferta proveniente de la inmigración, en que el crecimiento de las remuneraciones podía haber sido parcialmente contenido por una mayor oferta laboral y en que la masa salarial había crecido acorde con lo esperado. Todo ello era congruente con la expansión del consumo privado y con un nivel de holguras de capacidad que permitirían un ajuste gradual de la inflación”, precisa el documento.

En definitiva, se constata que “todos los Consejeros concordaron en que el análisis de los nuevos antecedentes disponibles desde la última Reunión de Política Monetaria —y la publicación del IPoM— eran coherentes con las proyecciones del escenario base y respaldaban la orientación de la política monetaria que se había comunicado en septiembre. Por ende, se ratificaba la necesidad de dar inicio a un gradual proceso del retiro del estímulo monetario.”