​Legítima innovación, bienvenida seas

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Gonzalo jimenez

Si miramos nuestra “fértil provincia” nos podemos dar cuenta de que los problemas que tenemos no son muy distintos a los de zonas del mundo más desarrolladas. Migración, derechos de minorías, igualdad de la mujer, sistemas de pensiones, envejecimiento de la población, crisis de la Iglesia, en fin… todas batallas que los ciudadanos de a pie en Chile acompañan de sopaipillas, en España de tapas y en Inglaterra con “fish&chips”.

Si bien los problemas son muy parecidos, quizá la diferencia esté en la institucionalidad en la cual se están desenvolviendo cada uno de estos fenómenos y nuevos problemas del mundo moderno. Por ejemplo, nuestra - aún bien vista - costumbre de “saltarnos la fila” en todo orden de cosas. El método de recurrir al pituto sigue siendo más importante que las reglas.

Esta lógica de “country club” es la que nos ha puesto la pista más pesada para avanzar y despejar el camino a tantos que sí están haciendo bien las cosas. Me refiero a los emprendedores institucionales que, desde distintos ámbitos, están cambiando el foco para avanzar desde una vereda mucho más transparente, innovadora y sostenible.

Acá se juntan desde los emprendedores sociales que aportan soluciones efectivas y no paternalistas para disminuir la brecha de desigualdad, las empresas B que se han atrevido a romper paradigmas con nuevos modelos de desarrollo que no fagociten los recursos y también las iniciativas que surgen desde la propia institucionalidad como el Plan Araucanía liderado por el ministro Moreno, que más allá del detalle de las medidas, ha logrado instalar una forma de diálogo donde el del frente no es del grupo de los “otros” sino del de “todos”. Lo mismo cabe esperar del nuevo Plan “Compromiso País”.

Son estas iniciativas o estos modelos mentales de desarrollo los que debemos ser capaces de llevar a todo ámbito de gobernabilidad y con mayor sentido de urgencia de lo que creíamos.

Chile se encuentra en el lugar 33 del ranking de competitividad del Foro Económico Mundial y en el primer lugar a nivel latinoamericano. Excelente, pero desciende 20 lugares en innovación, precisamente porque no tenemos capacidad de adoptar ideas disruptivas y el statu quo termina devorando muchos intentos de cambio. Por eso es que desde el Gobierno Corporativo la tarea pendiente es enorme. Los directorios son los que deben impulsar los cambios en forma mucho más rápida desde su liderazgo, rompiendo con los resabios patriarcales y abriéndose a una forma de entender el mercado mucho más horizontal, donde la generación de valor de las empresas se enraíce en un capitalismo innovador.

Hasta ahora, las empresas e instituciones en Chile han tenido Gobiernos Corporativos que desde lo fiduciario y lo estratégico han cumplido bastante bien. Llegó el momento de que el rol generativo surja con mucha mayor fuerza para hacerse las preguntas correctas sobre el sentido de las empresas, el “para qué estamos y existimos” y en ese ejercicio ser capaces de romper los paradigmas que aún nos inmovilizan para fortalecer en forma creativa la legitimidad organizacional que necesitamos. Un ejemplo promisorio acá es el recientemente anunciado plan de CMPC Forestal de apoyar el emprendimiento de comunidades mapuche, aprovechando los fondos recibidos de la CONADI y que ya tiene pasos avanzados para traspasar el fundo Ranquilhue, en Tirúa, sur de la provincia de Arauco.

Perdamos el miedo a las nuevas reglas del juego, abracemos la transparencia, pero sin trampas y de frentón borremos la letra chica que nos está impidiendo escribir nuevas y quizá mucho mejores historias de creación de valor y de éxito.


Gonzalo Jiménez Seminario

CEO Proteus Management

Académico Facultad de Ingeniería PUC