​Los principales escollos para mejorar la competitividad de Chile

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Alfredo Barriga

Acaba de ser publicado el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial. Chile sube un puesto, desde el 34 al 33. Esa es la foto. La película es que en el índice 2008-2009 estábamos en el lugar 28, el 2009-2010 bajamos al 30, puesto que mantuvimos el 2010-2011, y desde entonces ya nunca más hemos estado en los “top 30”. Así pues, aunque está bien que mejoremos, aún estamos lejos de nuestro mejor momento, y aún dentro de ese club aún queda mucho por mejorar.

Lo que me llama mucho la atención es que, de los 10 pilares que compone el índice, el peor evaluado para Chile es innovación (41%) y adopción de tecnologías digitales (61%). Eso quiere decir que, si avanzamos en esos dos indicadores, podríamos meternos sin problemas entre los “top 30” de nuevo, e incluso superar nuestro mejor ranking desde que existe el índice.

Donde más espacio de mejora hay es en innovación. Lo que invertimos en I+D como porcentaje del PIB es paupérrimo en comparación con nuestros socios de la OCDE. Creo que se podría revertir esa situación en base a los siguientes puntos:


1. Instalar la institucionalidad de innovación en el recientemente creado Ministerio de Ciencia y Tecnología.


2. Pasar el 100% del royalty minero como Fondo para la Innovación a esta institucionalidad.


3. Traspasar el 100% de los Fondos para la innovación de CORFO a esta institucionalidad.


4. Absorber el CNIC (Consejo Nacional para la Innovación y la Competitividad) en esta institucionalidad.


5. Establecer el principio de “ninguna buena idea se queda sin investigación”, de igual forma que queremos que ningún buen alumno se quede sin Universidad.


6. Cambiar el modelo de financiamiento y subsidio a la innovación hacia un sistema fuertemente orientado a resultados. Así, si la idea innovadora se lleva un subsidio de X para investigación y desarrollo, recibe 2X si es patentable y 10X si llega a tener patente. De igual forma, si la investigación termina en un nuevo producto (tangible o intangible) recibe 2X cuando exista el prototipo, y 10X cuando se lanza el producto.


Respecto de la adopción de tecnologías digitales, que claramente mejoran la competitividad, la mejor herramienta pública es la fiscal. Una tasa menor de impuestos a quienes adopten tecnologías digitales en sus procesos. La parte compleja es definir qué se entiende por “adopción de tecnologías digitales”, lo cual excede al largo de una columna. Pero se puede definir. Interesa dar un estímulo fiscal a las empresas que adopten tecnologías digitales porque son una inyección a la vena en su competitividad, y mientras más competitivas sean, mejor les va a ir, y mientras mejor les vaya, más va a recaudar el fisco. A contrario sensu, si no mejoran la competitividad, les va a ir peor y el fisco va a recaudar menos. Por lo tanto, es al fisco chileno al que más le interesa una rápida adopción de tecnologías digitales por parte de las empresas. Justo es por eso que invierta en ello.

Este avance en innovación y adopción de tecnologías mejoraría además otro pilar donde estamos mal: dinamismo empresarial (64%).

Para nadie es un misterio que la competitividad de un país compromete su desarrollo. Cuando hay evaluaciones bajas en unos índices y altas en otros, hay que actuar sobre los índices bajos. Innovación y adopción de tecnologías de la información son claramente los dos campos donde más espacio de mejoras tenemos. Los números son claros.


Alfredo Barriga

Consultor en Transformación Digital e Innovación

Profesor UDP

Ex Secretario Ejecutivo de Desarrollo Digital

Autor "Futuro Presente: cómo la nueva revolución digital afectará mi vida"