​Lo Que Va de Ayer a Hoy

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Hermogenes Perez de Arce

En 1974 el MIR asaltó la sucursal Huelén del Banco de Chile. El jefe terrorista Miguel Enríquez golpeó con su revólver la cabeza del agente, Julio Robinson del Canto, para que le entregara las llaves de la bóveda. Robinson le respondió con un recto a las narices que lanzó al asaltante al suelo. Éste les ordenó a sus secuaces: “¡Bájenlo!” Le dispararon seis tiros a Robinson, pero éste sobrevivió. Los sindicatos bancarios emitieron declaraciones contra los terroristas.

Días después el teniente Miguel Krassnoff descubrió la guarida de Enríquez. Éste falleció en el intercambio de disparos que él mismo inició. El teniente sacó en brazos a la pareja del terrorista, herida, y la envió al Hospital Militar.

Sindicatos bancarios, prensa y opinión pública aplaudieron al militar. El Ejército le confirió la Medalla al Valor, que no había sido otorgada desde la Guerra del Pacífico.

Cuarenta y cuatro años después un juez ha condenado a Krassnoff a diez años de presidio por el “asesinato” de Enríquez, violando todos los fundamentos del debido proceso, pues los hechos están prescritos, amnistiados y fueron ya juzgados en 1974. La sociedad, otrora agradecida de sus soldados, se ha transformado en otra que los condena y denuesta. La sola mención de sus nombres por otro militar provoca su baja del Ejército.

El Gobierno, la prensa y los otrora partidarios del Gobierno Militar hoy lo condenan por sus “atropellos a los derechos humanos”, acusación disparatada, porque ese gobierno fue el más vigilado y controlado del mundo en esa materia, con inspectores que venían a certificar las condiciones de los terroristas, tanto que el presidente de la Cruz Roja Internacional podía acceder a cualquier cárcel o lugar de detención en Chile sin necesidad de permiso previo. Ernest Lefever, presidente de la Brookings Institution de los EE. UU., certificó en 1974 la preocupación del gobierno chileno, que proclamaba en su Declaración de Principios el respeto a los derechos humanos, por evitar excesos en la lucha contra un terrorismo activo y pertrechado desde el exterior.

Soldado: no vuelvas a defender a los chilenos del terrorismo. No te lo van a agradecer.


Hermógenes Pérez de Arce