Gallinero revuelto

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Alain Marchant

El gallinero está bastante movido. Mientras nosotros preocupados de La Haya el mundo sigue su vida, entre las subidas de tasa de los bonos a 10 años, las guerras comerciales entre China y USA, las bolsas a la baja y el FMI diciendo que se está subestimando los riesgos del mercado americano. Para qué hablar si sumamos que Alemania recortó su proyección de crecimiento y Chile anda a paso bueno, pero lento. Quizás ya no está en la edad de juventud, quizás los años nos pesan y los esfuerzos no dan los mismos frutos. ¿Cómo recuperar una economía así? Un buen lifting aunque es un proceso que requiere un compromiso real, casi como el matrimonio, es un real fomento a la innovación y a crear polos de desarrollo. Casos como Cornershop y otros más siempre relatan lo mismo. Los inversores chilenos son conservadores, poco atrevidos, buscan la cosa segura. Corfo, tapa a los emprendedores con informes horribles de tediosos donde te rechazan cosas por la forma y no el fondo. Tanto así que ya existe el mercado de los que te preparan los informes para que así los emprendedores se dediquen a hacer lo que tienen que hacer: desarrollar su idea. En Argentina, donde hay menos apoyo gubernamental, los desarrollos son más ágiles, más amplios y la industria esta mas desarrollada que la nuestra. Los expertos que han venido a Chile, porque alguien les habla maravillas, al final se van desilusionados con la mentalidad del empresariado de grandes capitales y de los inversionistas. Basta con ver la concentración en unos pocos actores en sectores como las farmacias, telecomunicaciones, cable, supermercados, etc. No hay cultura de competencia. Todos están conformes con sus participaciones de mercado y si no fuera en el caso de WOM en telecomunicaciones, estaríamos todavía con los planes más caros de Latinoamérica y con poca banda ancha. Lo irónico es que salga más barato ir al supermercado en Londres o Hamburgo (capitales de primer nivel) que en un supermercado de Chile. Impuestos más impuestos menos, la verdad es que si se decidiera poner el mismo esfuerzo, dedicación y tiempo al área de desarrollo y de emprendimiento que al de educación, en 20 años más, otro gallo cantaría. Pero en cambio, nos vamos haciendo liftings rápidos y baratos, como irse a hacer cirugía plástica a Tacna pensando que tendremos los mismos resultados que un cirujano de Hollywood. Es impresionante cómo a veces el pensamiento mágico se apodera de nuestro quehacer diario. Así es cómo seguimos en una economía que depende de materias primas y su peso relativo es alto y algunos empresarios tratan de justificar y entrar en negación cuando se les explica esto.

Bueno todos al fin y al cabo estamos en nuestra zona de confort y no es fácil salir de ella y, por eso, caemos en las fauces de políticos que saben aprovechar estas ventajas, para así sin más entrar a ganar sueldos millonarios y sacar provecho del país, porque gran parte de la nación tiene en su inconsciente colectivo la idea de que llegará un Mesías 3.0 que nos llevará al Edén del primer mundo, manejando autos Tesla y tomando una cerveza con Mark Zuckerberg y Warren Buffet. Es necesario pensar a largo plazo como país y hacer un proyecto a largo plazo, tal como debería ser en una selección de fútbol, pero si seguimos con los deseos triunfalistas de corto plazo, seguiremos en el espiral de una nación atrapada en las vías de desarrollo por siempre.


Alain Marchant

Ingeniero Comercial PUC


Presidente ejecutivo Seven Seas