​El “Hombre Cualquiera” Habló en Brasil

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Hermogenes Perez de Arce

El historiador Gonzalo Vial, en su biografía de Pinochet, afirma que en todo lugar del planeta, cuando una nación se halla en graves problemas, el uomo qualunque, el “hombre cualquiera”, exclama “¡necesitamos un Pinochet!”

Un reconocimiento curioso de parte de un autor muy crítico, en ciertos aspectos, del régimen que encabezó el general. Pero la que él describió es una realidad mundial. Y se acaba de manifestar sorpresivamente en Brasil. Nadie esperaba la votación que obtuvo el ex militar Jair Bolsonaro, que no ha ocultado su admiración por el ex Presidente chileno.

En torno a éste se ha tejido una verdadera “leyenda negra”. Se puede probar que se funda en falsedades, pero la mayor parte de la gente la cree. Sin embargo, aun creyéndola, cuando la crisis azota, el uomo qualunque igual exclama: “¡necesitamos un Pinochet!” ¿Por qué? Porque vio transformarse a la “Venezuela de 1973”, la Cenicienta que era Chile, en la nación más próspera y estable de América Latina en 1990.

En torno a Bolsonaro se ha tejido otra “leyenda negra”, pero sus adversarios sólo han logrado etiquetarlo como “otro Pinochet”. Y justamente lo que vocea el uomo qualunque es “¡necesitamos un Pinochet!”. Bolsonaro ganó con una mayoría que nadie esperaba.

Un ejemplo tal vez ayude a explicarlo: se describe como “atrocidad de Pinochet” el haber enviado regimientos a las población marginales, de madrugada: allí los efectivos sacaban de sus casas a los hombres y los llevaban a la cancha de fútbol. Los antecedentes de cada uno era examinados. Los que no tenían órdenes de detención eran enviados de vuelta a sus casas con una marca de tinta indeleble en el brazo que los protegía de cualquier detención. Los que tenían órdenes pendientes eran enviados a la cárcel.¿Resultado? Seguridad en las poblaciones. La gente circulaba tranquila de noche en las calles. Pregunte en cualquier población cómo es la cosa hoy.

Por eso había tantos pobladores y pobladoras en la filas que por horas hicieron en 2006 para rendir un último homenaje a Pinochet. 


Hermógenes Pérez de Arce