‚ÄčEl NO de todos

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Enrique Goldfarb 1SEMANA

Nadie de los que votaron por el SI en el plebiscito del que hoy se celebra 30 a√Īos, lo hizo para que se siguieran violando los derechos humanos. Esa es la trampita en la que hoy quieren hacer caer a la gente los perdedores de la contienda ideol√≥gica: los comunistas, los socialistas, la izquierda en general y los aprovechados, que quieren avanzar a costa de descalificar a quienes pueden ofrecer una mucho mejor opci√≥n de gobierno. En base a la evidencia, representada por los ataques de la √©poca contra el modelo, las ansias de revancha, y el temor a que se desencadenaran los excesos que el gobierno militar ten√≠a contenidos, y que todos pudimos ver y experimentar en carne propia en los 1000 d√≠as de Allende, el SI represent√≥ un voto en contra de esa posibilidad catastr√≥fica. Si se hubiera podido adivinar el curso que tomar√≠an las cosas, todos se hubieran unido en torno a esa realidad: la evidente ventaja de tener una democracia sin el costo de un desastre econ√≥mico, la anarqu√≠a y la amenaza comunista.

A mi entender, la sobria celebraci√≥n que piensa hacer el gobierno -donde una gran mayor√≠a vot√≥ por el SI- se basa en que, en los hechos, en la realidad, se logr√≥ una de las transiciones m√°s pac√≠ficas que deben haber existido en la historia; no solo el fin de un gobierno autoritario, sino que la sobrevivencia, pulimiento y legitimaci√≥n pol√≠tica , en lo esencial, de un modelo econ√≥mico exitoso, que le ha significado al pa√≠s, un avance en lo econ√≥mico y lo social como nunca antes en sus 200 a√Īos de existencia.

60 a√Īos antes, un mill√≥n de chilenos se ganaban la vida en Argentina. Hoy, un mill√≥n de migrantes se gana la vida en Chile. Un gobierno de izquierda, gobernando con su ideolog√≠a, el que seguramente hubiera estado constituido por votantes del NO, no hubiera logrado esto jam√°s. Para comprobarlo, basta ver c√≥mo siguen o han terminado todos los de ese signo. Afortunadamente, los gobiernos que siguieron-destacando lo decisivo que fue Aylwin- lograron conservar la cordura y sensatez del enfoque econ√≥mico del gobierno de Pinochet.

Enrique Goldfarb

Economista