​Las empresas españolas acusan el golpe de la crisis argentina

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"Paquetizate, tenés más y más”. La publicidad de Telefónica en Argentina está estos días intentando cazar millennials necesitados de megas baratos. La empresa española ha puesto muchos huevos en la cesta de ese país, donde en 2017 ingresó 3.495 millones de euros, y hasta este año no le iba mal en estrictos términos de negocio, con crecimientos de hasta el 40% y 24 millones de “accesos”, palabra que utilizan las operadoras para referirse a líneas activas de clientes. Pero este primer semestre la inflación y el desplome de la moneda ha golpeado duro a la empresa, con caídas en número de clientes (casi un 7%) e ingresos (un 18,7% inferiores hasta junio). Ahora mismo, el país representa el 5,4% de las ventas y el 4,9% del resultado de explotación consolidado, con 1.458 millones de euros de ingresos en el primer semestre. Han tomado medidas contra la inflación, que según sus datos supera el 100% en los últimos tres años.

Otra de las grandes empresas españolas tocadas es el Banco Santander, con 2.774 millones de negocio en ese país. En Argentina, explican en la entidad, operan a través de filiales “autónomas en capital y liquidez sujetas a regulación y supervisión local”. Este modelo, dicen, les da flexibilidad: “Nos acerca a las comunidades donde operamos y evita contagio entre geografías”. A cierre del primer semestre Argentina representaba un 3% del beneficio para la entidad que preside Ana Botín. “El impacto, que se produce fundamentalmente por la depreciación de la moneda, es limitado y manejable”, defienden. Hablan de que aumentarán sus márgenes de ingresos y eso les ayudará a compensar el alza de costes asociada a los precios y el descenso de facturación. “Como ocurre siempre en estos casos, la incertidumbre viene de cómo se puede ver afectado el coste del riesgo por la revisión a la baja del crecimiento del PIB y los mayores tipos. Pero el banco tiene experiencia en gestionar este tipo de escenarios”, resume un portavoz.

El BBVA, por su parte, tiene el 66,5% del Banco Francés, que contribuye en un 3,5% al beneficio del grupo. Como muchas otras, la empresa cuenta con una política de coberturas de tipo de cambio que le ayuda a mitigar los efectos de la depreciación. “Nuestro compromiso con Argentina y BBVA Francés no ha cambiado”, dicen en la entidad. La morosidad bancaria se mantiene controlada (en julio los impagos del sector privado alcanzaban un 2,3%, según el Banco Central) porque, entre otras cosas, son pocas las familias que pueden permitirse pagar tasas de interés que para préstamos personales comunes llegan al 66%.

En sectores de gran consumo también hay capital español en juego. Dia genera unas ventas de 1.391 millones. En la empresa, en plena transición en la cúpula (a finales de agosto despidieron al anterior consejero delegado) piden calma a la espera de que la situación se aclare. El servicio de análisis del Banco Sabadell cree que, aunque la exposición de la empresa es significativa, “la evolución de la filial es positiva, con un crecimiento del 23% en moneda local en el primer semestre que, sin embargo, no es suficiente para compensar el impacto de las divisas”. Lo mismo ocurre en Codere, una empresa que tiene en Argentina su principal fuente de ingresos (582 millones en 2017). “Tratamos de ser cautos, ya que incluso los más avezados analistas pueden equivocarse”, contesta Ángel Corzo, director financiero. “En la primera mitad del año hemos afrontado una caída cercana al 20% en ingresos y Ebitda en euros en el país, a pesar de crecimientos cercanos al 20% en moneda local. Para 2019, a pesar de las expectativas de recesión esperamos crecer en pesos, si bien dicho crecimiento podría ser negativo en euros”. Naturgy, Prosegur o Mapfre también cuentan con una importante actividad comercial en el país. A todas les queda resignarse, como dicen en una firma con larga tradición en ese mercado: “No es nada que no hayamos vivido antes”.(www.elpais.com)