​La mezquindad de la política chilena

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Alain Marchant

A 45 años de cumplirse el golpe militar, aún tenemos que seguir viendo en las noticias, hechos violentos, protestas y manifestaciones, incluso por jóvenes que ni siquiera vivieron lo que fue ese período de nuestra historia. Sin embargo, aún vemos como hay balaceras, cortes de caminos y neumáticos incendiándose en algunas calles del gran Santiago. A esto se le suma la pequeñez de la política chilena, que cada año trata de sacar provecho y lustre, para uno y otro lado de esta fecha con justificaciones añejas y polvorientas. Quizás lo mejor sería no recordar esta fecha y hacer una conmemoración especial, pero claro, cada partido rasgaría vestiduras por encontrar una razonable justificación a que permanezca en la memoria dicho evento. No digo que haya que ocultar los hechos que ocurrieron, pero en lo que me ha tocado ver y vivir fuera, no veo que en otros países que hayan tenido episodios tan difíciles o peores a los vividos en nuestro país, estar con la vivencia tan viva y aún divisiones por un episodio tan antiguo. Claro, y los que se encargan de revivirlo, lamentablemente, una y otra vez, son los que con bellas palabras y gestos vacíos dicen desvivirse por el bien de los ciudadanos. Pero eso está bastante alejado de la verdad. Hay una mezquindad suprema al seguir reviviendo hechos que dividen, en vez de apuntar a un futuro de paz y unidad. Cada uno de los bandos quiere que el otro reconozca que se ha equivocado. Quieren escarnio público, flagelaciones y que alguien les diga: “tienes razón”. Pero eso son sólo juegos para el ego de personas y partidos que tienen su agenda propia. Merece la pena recordar a alguien como Nelson Mandela que a pesar de lo que el vivió, pudo ir mas allá y lograr apuntar a reconciliar a un pueblo, porque la paz y la unidad de una nación estaba por sobre el dar castigo a cada uno de los involucrados por acción u omisión, en las atrocidades vividas. El dar castigo no da paz definitiva a las almas que han sufrido, sino el poder encontrar paz y consuelo que la memoria de lo ocurrido, finalmente, tuvo como consecuencia una nación más unida y en paz. La verdad es que, más que actos políticos con flores en una u otra escultura, o celebraciones separadas, lo que se requiere es un gesto de unión sin precedentes en estos 29 años que llevamos de democracia. Un acto que trascienda las intenciones mezquinas de una política añeja de querer sacar alguna ventaja por sobre el otro. En estos momentos se requiere enterrar el hacha, reconocer falencias y errores de cada sector en los hechos ocurridos y salir con una sola visión hacia adelante. Veremos si alguien esta a la altura de llevar esta tarea por delante, que no tiene como fruto un puesto o una candidatura, sino que algo mucho más etéreo, pero más trascendente que es tener a un pueblo y una nación unidos en paz mirando hacia adelante. Espero vivir para poder contarlo.


Alain Marchant

Ingeniero Comercial PUC

Presidente ejecutivo Seven Seas