​Académico aconseja no replicar política francesa de prohibir celulares en los colegios

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UDESANTIAGO JUAN SILVA

A partir del lunes pasado, los estudiantes en Francia no podrán usar celulares, tablets y relojes inteligentes en las escuelas. En ningún momento. Ni siquiera en los recreos. La norma fue una promesa de campaña del Presidente Emmanuel Macron y convierte al país en uno de los primeros en prohibir el uso de dispositivos móviles en establecimientos educativos. El objetivo es fomentar la capacidad de concentración de los escolares y la vida colectiva.

Para el Director del Centro de Investigación e Innovación en Educación y TIC (CIIET) de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Juan Silva, esta política pública es del todo desaconsejable y llama a las autoridades del país a no replicar la iniciativa. “Chile debiera buscar la forma de no llegar a esto y que se forme a los profesores en el uso de tecnologías en el aula, educándolos para que hagan un buen uso de estas, a fin de no llegar a ese extremo”, critica.

El doctor en pedagogía del programa Multimedia Educativo de la Universidad de Barcelona considera que uno de los roles de la escuela es hacerse cargo de la manera en que viven los estudiantes, educándolos para que no incurran en malas prácticas. A su juicio, prohibir los teléfonos inteligentes es, simplemente, cerrar los ojos ante algo que no dejará de existir en la cotidianeidad.

“El estudiante va a dejar de usar el celular en el aula, pero después lo ocupará igual. Entonces, en vez de aprovechar la instancia de la escuela, para educar en el uso de este, lo está prohibiendo, por lo que termina usándose incorrectamente”, considera. “Es como si la escuela dijera que el celular no existe y que sigamos trabajando de forma tradicional, con la salvedad de que el celular sigue existiendo fuera de la escuela”, insiste.

Además, el experto rechaza la tesis de los impulsores de la iniciativa, que estiman que con esta medida se combatirá el bullying. “Es dudoso que una medida como esta disminuya el ciberbullying si los establecimientos no se hacen cargo del uso ético del celular, porque no lo educa, ya que la tecnología no está ingresando al aula”, enfatiza.

Finalmente, sostiene que la política del país europeo no tiene futuro, porque va a contracorriente de lo que el estudiante vive y porque el mismo parlamento del viejo continente reconoce que para ser competitivo en el mundo actual se requiere un buen nivel de competencia digital. “Cuando cada estudiante tiene su teléfono, se evita ir al laboratorio para acceder a la tecnología, lo que implica que el profesor tenga que formarse en su uso, para que no se utilice toda la clase y en todo momento”, concluye.