​Tres ideas para entender la encuesta Casen

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Leonardo Moreno

Hay al menos tres ideas que no podemos dejar de lado para analizar la realidad social de nuestro país que se esconde detrás de las siempre "frías cifras" de la CASEN.

La buena noticia de la baja de 3 puntos en la Pobreza por Ingresos en un período de bajo crecimiento económico, debe ser atribuída a la acción de las políticas públicas. De entre los países en desarrollo, Chile es un gran ejemplo en la materia. En efecto, sabemos que el crecimiento por sí solo no supera pobreza y que la larga tradición de políticas sociales en nuestro país, resulta valiosa en términos de su efecto real en la cotidianidad de los chilenos. Se trata de que, más allá de que el país sea capaz de generar crecimiento, las familias tengan acceso a salud, a educación o a ayudas monetarias de manera estable como subsidios y transferencias. Un buen ejemplo de ello, es la pensión no contributiva básica solidaria. En este caso, se trata de una importante medida paliativa para quienes por sus desventajas estructurales, no pudieron acceder adecuadamente al mercado laboral y así mejorar los ingresos de sus hogares.


Las políticas públicas impactan en la Desigualdad y hay que profundizar en su alcance, calidad y aspectos subjetivos. Ya sabemos que la medición de 2017 nos dice que el Índice de Gini sigue sin variaciones significativas. Es decir, en el concierto internacional seguimos estando entre los países con mayor desigualdad de ingresos. No obstante, si miramos cómo se ha comportado el ingreso del 10% más pobre de la población en relación con el 10% más rico, tenemos que sin la acción de las políticas públicas, la diferencia llega a 39 veces y con la acción de las políticas sociales, la diferencia llega a 17 veces. Con todo, el lugar donde se generan las brechas y por ende, el que debemos mirar con atención, es el mercado laboral.

A la gran desigualdad de ingresos se superponen diversas inequidades como la brecha educativa, la desigualdad territorial, la segregación urbana y otras tantas, junto con varias inequidades simbólicas que generan daño social como la estigmatización de barrios y grupos sociales determinados. Por ello afirmamos que la pobreza y la desigualdad van de la mano en nuestro país.


La medición de Pobreza Multidimensional también demuestra que el incremento del ingreso no es suficiente para mejorar el bienestar de las personas y que, no obstante, se debe mejorar urgentemente en algunas políticas sociales. La pobreza no se vive en dimensiones separadas, tanto las dimensiones del bienestar que entran en esta medición como las que no, son experimentadas día a día por todos los seres humanos. Por tanto, debemos preocuparnos de aquellos aspectos en los que hemos empeorado como en servicios básicos, seguridad y ocupación; y, por otro lado perseverar en las políticas que están dando resultados según la medición (educación, salud, seguridad social, entre otras).

La tarea de superar pobreza en Chile y lograr mayores grados de equidad, no puede quedar en las apuradas frases sueltas que hemos escuchado esta semana. El Estado, las empresas y la sociedad civil, en toda su diversidad, requerimos analizar, dialogar y profundizar en las urgentes soluciones que el país nos demanda.


Leonardo Moreno

Fundación para la Superación de la Pobreza